ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
En un momento en que el mundo quema, con el incendiario Trump como jefe de ceremonias avivando las tensiones de un lado a otro, es chocante el contrapunto catalán. El grado cero de la tensión política, el perfil bajo como punto de encuentro después de la batalla. Se deja oír la voz discordante de Sílvia Orriols, la extrema derecha que, como en toda Europa, busca capitalizar el desconcierto de las derechas. Pero incluso ella queda lejos de los decibelios de Abascal y compañía.
Arranca una semana clave para la Generalitat. El próximo viernes ERC decide si permite que se tramiten los Presupuestos para 2026 en el Parlament o bien los bloquea de forma definitiva. La consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero (Caldes d’Estrac, Barcelona, 49 años) les tiende la mano para incorporar sus demandas a las cuentas, pero les advierte de que no hay margen de negociación fuera de ellas.
La regulación de los precios del alquiler cumple este lunes dos años de aplicación habiendo alcanzado por ahora su objetivo principal: frenar la subida descontrolada de los arrendamientos en Cataluña. Los datos de Generalitat, obtenidos a través de las fianzas depositadas por los caseros en el Incasòl, muestran que los precios de los pisos ubicados en las zonas en las que se han impuesto topes han aumentado un 0,8% durante la vigencia de esa norma, por debajo de la inflación. Sin embargo, la medida no ha estado exenta de efectos secundarios. El sector advierte de que hay menos oferta nueva de vivienda en alquiler y de una desviación de muchos pisos a otras finalidades, como el alquiler de temporada o la venta.
En una de las escenas más icónicas del cine español, de la película Amanece que no es poco (1989), alguien grita: “¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”. Hace más de 30 años, en un pequeño despacho de la Universidad Politécnica de Cataluña, dos estudiantes de doctorado —uno apasionado de la biología, el otro de la física— comenzaron a intercambiar problemas para atraer al otro a su terreno. Uno de esos problemas decía que si la vida en la Tierra hubiera seguido su curso inicial, hoy no habría humanos, ni animales, ni plantas, ni cualquier forma de vida compleja; solo microbios. En ese problema no todo podía ser contingente; tenía que haber un paso necesario que, sin embargo, nadie había conseguido definir.
El parque del Retiro es muchas cosas. Es el pulmón verde del centro de Madrid, es uno de los puntos más turísticos de la capital ―unas 50.000 personas lo visitan a diario― es escenario de eventos multitudinarios, como la Feria del Libro, es un oasis de biodiversidad y es un respiro en los tórridos días de verano. Cuidarlo y protegerlo, por tanto, requiere mimo y políticas específicas. En 2025, el Ayuntamiento presentó para ello un plan director, una especie de hoja de ruta a aplicar en la próxima década. Este documento requiere el visto bueno de la Unesco, porque El Retiro fue declarado Patrimonio Mundial en 2021. Un duro informe de un órgano asesor de la entidad internacional, del pasado noviembre y al que ha tenido acceso EL PAÍS, critica que el programa municipal es incompleto y exigen al Consistorio revisarlo porque no aborda la masificación turística, no han contado con los ciudadanos en el proceso, se habla de edificios, monumentos o estanques de forma “bastante marginal”, y se han llevado a cabo restauraciones “altamente problemáticas”, entre otras faltas de calado.
Galicia, 1988. Un inspector de Educación escucha a un maestro rural maravillado por el talento matemático de una de sus alumnas. El profesor cree que hay que apoyar a aquella brillante niña de 10 años. Su interlocutor le pregunta dónde vive la cría. Tras saber que es vecina de Artes, una pequeña parroquia del municipio marinero de Ribeira (A Coruña), el funcionario dicta sentencia: “Con que sepa las cuatro reglas es suficiente”. La escolar se llamaba Rosa Crujeiras Casais y acaba de ser elegida rectora de la Universidad de Santiago (USC) porque su familia y el maestro ignoraron el veredicto.
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David Moragas (Almoster, Tarragona, 33 años) no se conforma con la imagen de la homosexualidad que ofrece la ficción actual. Su segunda película, Un altre home, se adentra en una Barcelona gentrificada a través de varios personajes gais anclados en lo real. Se acaba de estrenar en el Festival de Málaga y esta semana inaugura el D’A de Barcelona, antes de llegar a los cines el 26 de marzo. También ha publicado Fervor (Letras de Plata en castellano, La Magrana en catalán), una novela que arranca con un flechazo en una charla de Eva Illouz en el CCCB y recorre las formas del amor gay en la Barcelona de hoy. Nos recibe en su casa, cerca de la Sagrada Familia, donde acaba de instalarse con su novio.
Un informe presentado la pasada semana ante Naciones Unidas por un grupo internacional de expertos lanzó una advertencia que América Latina no debería ignorar. Según sus conclusiones, existen “motivos razonables” para creer que en El Salvador se han cometido crímenes de lesa humanidad en el marco del régimen de excepción instaurado por Nayib Bukele en 2022 para combatir a las pandillas.
Hace unas semanas, en el vagón de metro en el que yo viajaba entró un hombre y alzó la voz. Todos esperábamos escuchar una tímida disculpa, una historia de paro e indigencia y una petición sumisa de unas monedas. Pero no. El hombre, digo, alzó la voz y proclamó enérgicamente: “No les voy a pedir dinero. Sólo les voy a pedir que levanten la cabeza de sus teléfonos móviles y me digan buenos días”. Naturalmente, se trataba de una demanda imposible: la de que al mismo tiempo reconociéramos y negáramos con la mirada su existencia; la de que nos atreviéramos a mirarlo y a borrarlo del mundo con los mismos ojos y en el mismo gesto. El hombre, en realidad, lo sabía y solo quería ponernos en aprietos; era su pequeña revancha de humillado social. Porque hace falta, en efecto, un coraje mayúsculo, un coraje de sobrehumano campeón del mal para dar sólo los buenos días a un hombre que pide pan. “La única manera de testimoniar respeto a un hombre que sufre hambre”, escribía Simone Weil en 1943, “es darle de comer”. La única manera, sí, de reconocer la existencia de un hombre que sufre es aliviar su sufrimiento. Sólo un sádico sin entrañas se atrevería a mirar a los ojos a un hombre débil y desarmado y solo antes de matarlo.
Toda familia disfuncional con un narcisista en su centro es una estructura rígida y cerrada cuyo objetivo esencial es proteger el ego del narcisista y sostener la fachada de éxito, felicidad o eficiencia que proyectan para tapar la disfunción. Cuando uno de sus miembros se niega a cooperar con esa dinámica y empieza a señalar incoherencias, abusos y mentiras, el sistema se defiende como si se tratara de un virus extraño y letal. Invariablemente, es etiquetado como difícil, rebelde, desagradecido y problemático. Si no se reforma a tiempo para restaurar el equilibrio, se convertirá en el chivo expiatorio de todo el clan.
La crisis actual en Irán —desencadenada por los ataques sorpresa conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero y que han escalado a un conflicto armado abierto— está generando un impacto profundo y en múltiples ángulos de la economía mundial. Lo que comenzó como una operación militar aparentemente focalizada, se ha convertido rápidamente en una amenaza sistémica para el crecimiento global, la inflación y la estabilidad energética.
Los siglos nunca duran cien años, y el XX no podría entenderse sin Cuba. En 1898, Estados Unidos demostró que ya sabía urdir coartadas bélicas y aprovechó el hundimiento del acorazado USS Maine para iniciar una guerra con España que pondría fin a nuestro imperio colonial. Desde entonces, la influencia de Washington sobre la isla se hizo constante a través de la Enmienda Platt. Luego vendría la revolución del 33, un breve periodo democrático de 12 años, la dictadura de Batista y, al fin, la revolución castrista, que implantaría una dictadura comunista que ha perdurado durante casi 70 años.
No hay trampa ni cartón. La nueva ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la Región del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) en la Comunidad de Madrid tiene como uno de sus objetivos “promover y facilitar la participación y la colaboración de la iniciativa privada en el ejercicio de la actividad urbanística”; pretende “ampliar la colaboración público-privada en los procedimientos de gestión y ejecución”; y blinda como uno de sus principios rectores “favorecer (...) la colaboración público privada”.
Los profesores catalanes vuelven a echar un nuevo pulso al Govern, en forma de huelga durante toda la semana, para reclamar tanto mejoras salariales como mejoras en las aulas. La protesta llega tras el no al acuerdo firmado hace una semana entre Educación con CC OO y UGT, minoritarios en la educación, y rechazado por los sindicatos mayoritarios. El pacto, lejos de apagar las ascuas, ha avivado las llamas del conflicto, tanto con el Departamento como entre organizaciones sindicales, cosa que ha enrarecido el ambiento en muchas escuelas. Con este clima de tensión, esperan repetir la huelga masiva del 11 de febrero, que vació las aulas y llenó las calles.
Menuda fiesta los 18 años. Al fin se puede votar, firmar un contrato, conducir un coche o reservar un tren. Hasta el Gobierno lo celebra: desde 2022 concede a cada cumpleañero 400 euros para gastar en obras, actividades y suscripciones del sector artístico. Aunque el denominado Bono Cultural Joven también viene con deberes: hay que solicitarlo y resolver la tramitación, una gestión no siempre al alcance de todos, como cuentan los datos desglosados a los que ha tenido acceso EL PAÍS a través de una petición al Ministerio de Cultura. Una vez concedido, además, toca decidir en qué emplearlo, y hacerlo según las reglas. El usuario que las infrinja tendrá que reintegrar los fondos. Y las empresas pueden afrontar una suspensión temporal, como ha sucedido estas últimas semanas con MediaMarkt, Discocil y Weezevent. O incluso peor, como la discoteca madrileña Jowke. En un vídeo que se ha viralizado en los últimos días, el dueño de este local mostraba cómo comprar una copa con el bono. Se ha convertido, así, en la primera empresa expulsada del programa.
En la carretera que une los municipios gaditanos de Vejer de la Frontera y Barbate, en el kilómetro 42, una señal de tráfico indica la cercanía de un campo de golf y un restaurante. A pocos metros, en un paraje idílico del Parque Natural de la Breña, entre pinos centenarios, conviven un lujoso hotel, unas instalaciones hípicas de alto nivel y la Fundación Montenmedio Contemporánea, un museo al aire libre pionero en España donde las obras de arte habitan la naturaleza. Son 30 hectáreas en las que grandes artistas plásticos han dejado su huella en los últimos 25 años. El pasado sábado, la entidad arrancó la celebración de este aniversario redondo con la inauguración de la escultura Resaca Rojo Oriente, del artista navarro Rafa Munárriz.
Le había perdido la pista y me encuentro con el anuncio de actuaciones de Henry Padovani en pueblos del Loira. Bolos modestos pero no es mal sitio: con sus castillos y sus vinos, describen la zona como “el jardín de Francia”. Recuerden, Padovani fue el primer guitarrista de The Police y grabó con ellos en sus inicios, hasta que fue fulminado: Sting prefería las habilidades jazzísticas de Andy Summers. No parece haber rencor: Sting aparece en Rock ’n’ Roll… Of Corse!, documental de 2016 cuyo titulo hace un guiño al origen corso de Padovani.
Hace unos años, Totti jugó una pachanga de futbito en la que un adversario, probablemente tiktoker, le hizo una lambretta para presentarse en el área, amagar dos veces y fallar el disparo; la pelota llegó a Totti botando, y sin controlarla, la elevó desde el centro del campo y se la coló por encima al portero. El vídeo se popularizó rápidamente porque mostraba a Totti desganado ante la lambretta de su rival (no hizo ni el amago de perseguirlo, no hizo nada, salvo mirarlo con un poco de asco) y, con su golpeo después, marcar el gol que el otro había intentado con florituras. Sencillo, simple, directo. Como cuando Indiana Jones, buscando el arca perdida, se enfrenta a un diestro espadachín que se exhibe con maniobras prometedoras de un largo duelo; Indiana saca un revólver y le dispara (al parecer, buena parte del equipo de rodaje, incluido Harrison Ford, había enfermado, y al actor, con 39 de fiebre, no le apeteció rodar una escena larga de lucha de espadas. Pocas cosas ayudan a priorizar más que la mala salud: cuántas veces, si tenemos fiebre, acabamos nuestro trabajo en la mitad de tiempo).