ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
El vídeo dura 40 segundos. Una lancha motora enfoca uno de los costados del buque petrolero Safesea Vishnu, frente a la costa de Umm Qasr, en el sur de Irak. Es la medianoche del miércoles. El agua está tranquila. Una fuerte explosión, seguida de otra, probablemente generada por la primera, provoca un incendio en el buque y levanta una enorme columna de humo. Es un ataque. La pequeña embarcación que graba la escena aguarda unos segundos hasta emprender la marcha a toda velocidad hacia el noreste, en dirección a Irán. Durante ese instante, uno de los tripulantes grita: “Alá es el más grande. Destrucción de un petrolero estadounidense en la zona norte del golfo Pérsico. ¡A tu servicio, Jameneí!”. Cuando la cámara capta la proa en llamas del Safesea Vishnu, a su lado asoma otro carguero, el Zefyros. Las dos embarcaciones estaban haciendo un trasvase de carga de una a otra. El portavoz de la lancha se identifica como miembro de la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica, puntal militar del régimen iraní. Unas horas después, el precio del barrio de crudo Brent superaba los 100 dólares.
Cuando Irán empezó a lanzar drones y misiles contra países árabes del Golfo en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, el pasado 28 de febrero, muchas miradas se centraron en los ataques a la infraestructura energética. La principal refinería de Arabia Saudí, el mayor complejo de exportación de gas natural licuado en Qatar, una terminal de petróleo de Emiratos y la refinería más importante de Baréin estuvieron en la diana.
Las cosas han cambiado drásticamente en Qatar. Los recientes ataques iraníes a la capital, Doha, durante el sagrado mes de Ramadán, han sacudido tanto axiomas como realidades, creando una profunda grieta en las relaciones entre ambas naciones del Golfo. La respuesta de Irán a los intensos bombardeos israelíes y estadounidenses en la República Islámica abrió un nuevo frente con los países del Golfo, especialmente con Qatar, que mantenía vínculos acérrimos con Teherán. De repente, Irán pasó de ser un aliado a representar una amenaza directa para la estabilidad y seguridad de este pequeño emirato.
“He derribado unos 320 drones rusos desde julio”, responde Miguel sin altanería alguna al ser preguntado sobre su trabajo ante la atenta mirada escrutadora de varios compañeros, que lo consideran un héroe de la guerra electrónica. Miguel, de 27 años, es el apodo de un militar ucranio que ha adquirido fama entre sus colegas por su destreza a la hora de manejar la gran estrella del armamento de Kiev para interceptar los Shahed iraníes y sus variantes fabricadas en Rusia, todos aparatos kamikazes. La herramienta con la que trabaja este soldado es el Sting, un dron desarrollado en Ucrania en los últimos meses que ha derribado ya casi 4.000 aviones no tripulados y otros objetivos enemigos.
Marruecos y Argelia están observando los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán bajo el prisma del conflicto del Sáhara Occidental. La intervención de Washington para desatascar el contencioso sobre la antigua colonia española, escenificada en la ronda de diálogo directo lanzada el mes pasado en Madrid, condiciona la respuesta de Rabat y Argel a la escalada bélica que incendia Oriente Próximo.
La guerra en Oriente Próximo ha convertido al petróleo en una pieza central de la geopolítica mundial. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo consumido en el mundo, ha disparado los precios. Además, las preocupaciones por un contexto de escasez han obligado a las mayores economías a coordinarse para liberar parte de sus reservas estratégicas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) pondrá en marcha la mayor intervención de su historia. Hasta 400 millones de barriles estarán a disposición del mercado por parte de los 32 países miembros. Pese al acuerdo, entre los inversores persisten las dudas sobre el ritmo, la duración y la eficacia de esta medida. El barril de brent, de referencia en Europa, ha vuelto a escalar al filo de los 100 dólares.
El impacto de la crisis bélica en Oriente Próximo ya empieza a dejar huella en la economía española, y ante este nuevo foco de incertidumbre, el Gobierno prepara un primer paquete de medidas destinado a amortiguar sus efectos. Pero, a diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, cuando golpearon la guerra en Ucrania y la crisis inflacionaria, la respuesta pública será —al menos por ahora— mucho más limitada. Y no solo porque el impacto, de momento, no es tan fuerte como entonces, sino porque el margen de maniobra se estrecha en términos fiscales.
Al final, no fue ni el empleado de banca que querían sus padres ni el estudiante de Filosofía y Letras que quería él. Pero como ya con cuatro añitos contaba chistes en público, como se ve que el escenario lo quería y como su ama venía de una familia de txistularis y le obligó a estudiar solfeo, Javier Gurruchaga (San Sebastián, 68 años) iba a acabar ganándose la vida algo más que decentemente con la música. Con el show. En 1976 fundó junto con varios amigos la Orquesta Mondragón, un disloque creativo y transgresor a medio camino entre el rock and roll, el circo… y el manicomio. No por casualidad en Mondragón estaba el psiquiátrico de Santa Águeda, célebre en el habla popular de los guipuzcoanos: “¡Tú estás como para que te lleven a Santa Águeda!”.
Desde julio pasado, la Administración de Donald Trump envía a todas las menores migrantes no acompañadas que llegan embarazadas a Estados Unidos a un único centro ubicado en San Benito, una pequeña ciudad fronteriza del sur de Texas, el Estado que tiene una de las prohibiciones del aborto más estrictas del país. En los últimos meses, más de una docena de niñas han sido trasladadas a esta instalación. Al menos la mitad de ellas quedaron embarazadas como resultado de una violación. Algunas tienen 13 años.
La huida de sus hogares de cientos de miles de civiles libaneses lejos de ser un mero daño colateral del enfrentamiento militar de Estados Unidos e Israel con Irán supone un nuevo y trágico fracaso en el respeto al derecho internacional. También un peligroso factor de desestabilización para un país de cinco millones de habitantes, muy fragmentado política y religiosamente, que no acaba de sacudirse el estigma de la guerra.
Parece que en 2026 hemos aceptado, sin debate previo, que para ser ciudadano de pleno derecho es obligatorio el uso del teléfono inteligente. Desde consultar la carta de un restaurante mediante un código QR hasta realizar gestiones bancarias o administrativas básicas, la digitalización ha pasado de ser una herramienta de ayuda a convertirse en una barrera infranqueable. No cuestiono el progreso, pero sí la falta de alternativas. Estamos condenando a la invisibilidad a una generación que no creció con pantallas y a todos aquellos que, por elección o necesidad, reivindican el trato humano. La eficiencia no debería estar reñida con la cortesía ni con la inclusión. Una sociedad que olvida lo analógico corre el riesgo de volverse tan fría como un algoritmo.
Marzo marca en Madrid el inicio de la primavera y el regreso de las tardes más largas. Con el cambio de estación, también vuelve la costumbre de alargar las cenas, quedar en barras concurridas o terminar la noche con un postre compartido.
La batalla judicial per les pintures murals de Sixena ha demostrat, sobretot els últims mesos, que el fort soroll que generava el litigi a Aragó es convertia en sepulcral silenci a Catalunya. En aquest oasi català hi ha una veu rebel, la de l’historiador de l’art Albert Velasco (Lleida, 49 anys), expert en patrimoni i patró del Museu de Lleida Diocesà i Comarcal fins que un dia, tot just per denunciar el presumpte mutisme amb segones intencions del govern català, va dimitir. Ara publica un llibre sota un genèric Les pintures de Sixena (Pòrtic) que probablement sigui la crònica més completa del cas. No és neutral: reconeix a Quadern que en el llibre passa “comptes” amb alguns protagonistes de la lluita de les pintures i aporta algunes novetats al cas que potser podrien haver servit per capgirar la polèmica actual i canviar la sentència que obliga a tornar-les: la Generalitat hauria pagat per mantenir les pintures, tot i que sense constància escrita. En definitiva, i malgrat el llibre, entendre Sixena continua sent un guirigall.
Les pintures de SixenaAlbert Velasco Pòrtic 392 pàgines. 20 eurosLa palabra amor suena bien en todos los idiomas, porque nombra un sentimiento esencial ligado a nuestra idea de felicidad. Pero el amor no es un regalo de los dioses, por más que se le represente como un caprichoso Cupido, sino un misterio insondable, un propósito de largo alcance que exige grandes esfuerzos. Un impulso complejo que el filósofo británico John Armstrong analiza en casi todas sus vertientes en su libro Los requisitos del amor. Una filosofía de la intimidad, salpicado con ejemplos de la literatura universal, de la pintura, la música y hasta la ciencia y la política. Armstrong se confiesa, con todo, un perdedor en la batalla por conquistar el amor duradero, lo que no le impide estudiar su fisonomía al detalle.
Los requisitos del amor. Una filosofía de la intimidad John Armstrong Traducción de Íñigo Garcia Ureta Editorial Gatopardo 2026 216 páginas. 19,95 eurosLa cazadora de cuero de Santiago Abascal está descascarillada a la altura de las cervicales, donde le palmean miles de seguidores por los pueblos de Castilla y León en la campaña electoral autonómica. Acabado el mitin, el presidente de Vox salta del pequeño escenario y centenares de personas en las plazas se arremolinan para saludarlo, hacerse fotos y pedirle autógrafos. Uno a uno, con paciencia tenaz, el líder de la ultraderecha española complace a todos con su mejor sonrisa, abrazos, besos y carantoñas a los bebés. Entre el gentío, alcanza finalmente su furgoneta, se alza sobre el estribo del vehículo y se despide: un último gesto que enloquece a la multitud como ya quisieran muchos cantantes. “¡Lo he visto, lo he visto! ¡Me ha tocado!”, se obnubilan chicos y grandes. La emoción que se respira en algunos pueblos tiene su reflejo en las encuestas, que auguran para ellos el mejor resultado de las convocatorias recientes, con una estimación de voto del 20,8%, 3,2 puntos más que en 2022, según la empresa de sondeos 40dB. Abascal ha acompañado por más de 60 pueblos al candidato regional, Carlos Pollán, ganándose las simpatías de los chavales de secundaria, los agricultores y ganaderos, pequeños comerciantes, camioneros o autónomos, a quienes cita constantemente. A unas pocas horas de que se abran las urnas, ya tiene la voz afectada. Y la cazadora de cuero, para tirarla.
La analista política Sarah Santaolalla ha recibido en las últimas semanas escolta policial tras un incidente con el agitador ultra Vito Quiles a la salida de un acto en el Senado. La tertuliana informó poco después a sus seguidores de que estaba en el hospital y subió una fotografía en la que llevaba un cabestrillo en el brazo. Acto seguido, denunció a Quiles por acoso y lesiones a raíz de que, según relató, sufriese una “agresión física” de él y sus “matones”. Tanto el PSOE, como Santaolalla, denunciaron en una comisaría de Madrid al agitador. Por su parte, él también hizo lo propio contra la comentarista acusándola de haber emitido una denuncia falsa. El incidente llegó hasta el ministerio del Interior, cuyo titular, Fernando Grande-Marlaska, expresó en los pasillos del Senado su “preocupación máxima” por Santaolalla y sostuvo que tomaría “las medidas precisas” y emplearía “toda la fuerza de la ley” para que no se repitiese un hecho similar. Tras abrir el procedimiento contra Quiles y escuchar a las partes, la jueza Sonia Agudo denegó la orden de alejamiento que solicitaba la tertuliana.
Jueves, 11.30 de la mañana. A la sombra hace frío, pero en el banco del parque en el que se sienta Karla Sofía Gascón (Alcobendas, Madrid, 53 años) en su ciudad natal da el sol. Hoy viernes viajará a Málaga, donde, como el año pasado, entregará un premio en la gala de clausura del sábado. Donde no estará será en la ceremonia de los Oscar del domingo. Ha pasado un año desde que la alcobedense fuera candidata al galardón por su labor en Emilia Pérez, de Jacques Audiard, una nominación que no logró disfrutar porque fue arrasada por un huracán mediático propulsado por unos viejos tuits volcánicos. “No la veré”, cuenta la actriz. “Duermo mucho. Yo a las diez de la noche ya estoy dormida, y tengo muchísimo trabajo”. Anuncia que se va a Italia a promocionar Scuola di seduzione, de Carlo Verdone, comedia que huele a taquillazo, y luego unos meses al extranjero, “a rodar con un ganador del Oscar”. ¿No será Las malas, la novela de Camila Sosa que adaptará Armando Bo y en cuyo reparto su nombre ya se había anunciado? “No te puedo decir cuál”.
Sentir hambre puede modular nuestro estado de ánimo. Diversas investigaciones han demostrado que el hambre puede volvernos más negativos, más irritables e, incluso, más agresivos. El impacto emocional del hambre puede tener, incluso, un efecto sobre nuestras decisiones. Así lo demostró un estudio israelí de 2011 que dio nombre al conocido como “efecto del juez hambriento”. Lo que vieron los autores del estudio es que la severidad de las sentencias dictadas por los jueces se endurecía a medida que se acercaba la hora del almuerzo, para luego volverse significativamente más indulgentes después de la pausa para la comida y el descanso. Esta relación tan estrecha llevó incluso a la invención de un término en inglés para hacer referencia a este fenómeno, hangry —una combinación de hungry (hambriento) y angry (enfadado) —, que se coló en enero de 2018 en el Diccionario de Oxford.