ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Mercury 13 fue el nombre de un grupo de mujeres que, en 1960, superó las pruebas médicas de la NASA para viajar al espacio. Ninguna llegó a ser astronauta.
¿A qué estaría dispuesto a renunciar para vivir en un mundo en paz? ¿Y si tuviera que escoger entre libertad y felicidad? ¿Hay que poner límites éticos a la tecnología? ¿Quién los debe poner? El thriller tecnológico Day One, que Amazon Prime Video estrena el viernes 13 (3Cat la emitirá en catalán con el título Dia u), se adentra en los dilemas morales que plantea el uso de la tecnología a ritmo de thriller.
Me muestran en internet la intervención de Kevin Spacey en la Universidad de Oxford contándole a un grupo de estudiantes, con la expresividad y el estilo que identifican a los grandes intérpretes especializados en Shakespeare, cómo los estudios de cine y el circo mediático arruinaron definitivamente su carrera y su vida, aunque hubiera sido declarado inocente por los jueces tras la denuncia por acoso sexual que le puso un señor. Y también recuerda la tragedia de Fatty Arbuckle, el actor mejor pagado del cine mudo, al que el veredicto de los jueces declaró inocente de lo que había sido acusado. Ya daba igual. Te borrarán del mapa si creen que tu presencia y tu trabajo podría perjudicar a su gran negocio. Eso ocurre en Hollywood y en la Conchinchina.
Dice Carlos Alcaraz (6-3 y 6-4 a Cameron Norrie, en 1h 33m) que no es el momento de beber el Dropshot (Dejada), el cóctel oficial del Masters 1000 de Indian Wells. No todavía. Tal vez la noche del domingo, ya verá. “Aún no lo he probado, pero cuando termine el torneo probablemente lo haga para comprobar cómo sabe. Pero aún no... De momento elijo hacer las dejadas”, bromea después de lograr el pase a las semifinales el tenista de El Palmar, quien preguntado por esa especialidad que a él tanto domina, la de acariciar la pelota y dejarla muerta justo al sobrepasar la red, también escoge: “Diría que Moutet tiene el mejor toque, aunque el de Djokovic es maravilloso. Y el de Dimitrov, también”.
SABALENKA Y RYBAKINA, OTRA VEZAryna Sabalenka y Elena Rybakina, las dos tenistas más fuertes del momento, disputarán este sábado (19.00, Tennis Channel) la final de Indian Wells (categoría WTA 1000) tan solo mes y medio después del choque entre ambas en el desenlace de Australia.
Entonces venció la segunda, de perfil silencioso pero cada vez más intimidatoria. De hecho, con esta última victoria frente a Elina Svitolina (7-5 y 6-4), la kazaja (26 años) enlaza 12 victorias contra rivales del top-10. Gran desafío otra vez, por tanto, para la número uno del circuito.
Rybakina estrenará el lunes el segundo puesto mundial, el mejor ranking de su carrera, y el 31 de enero ya superó a Sabalenka. Antes lo había hecho en la final de la Copa de Maestras de Riad, en noviembre. No obstante, la de Minsk domina la rivalidad, aunque de forma muy ajustada: 8-7.
Sabalenka resolvió con autoridad el cruce con Linda Noskova (6-3 y 6-4), del mismo modo que Rybakina controló la igualdad del primer set y dosificó bien la renta en la continuación. Será la tercera final para la primera, aún sin gloria, y la segunda para la kazaja, superior a ella en la de 2023.
Por otra parte, anoche finalizó la participación de Paula Badosa en el WTA 125 de Austin. La española, de 28 años, perdió ante la canadiense Bianca Andreescu (6-2, 3-6 y 6-3, tras 2h 06m) y se quedó sin el billete para la final. Ascenderá del puesto 106 al 100.
La primera vez que vio el cartel de Zeta, su nueva película, a Mario Casas (A Coruña, 39 años) se le escapó una sonrisa. “Me vi ahí con un arma, con una explosión detrás, como el héroe de acción de una película americana. Me hizo muchísima gracia”. Posiblemente se acordó de todas las horas que había pasado viendo películas como aquella. “Soy de una generación que tiene idealizado el cine. Mi infancia fueron las películas, los videoclubs. Llegabas a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli. Yo con 13 o 14 años, mientras mis colegas jugaban al fútbol, cogía el autobús del centro comercial para ir al cine solo”.
Dos crisis se ceban sobre miles de personas: la de la vivienda y la de la soledad. Los efectos de la primera se han extendido a prácticamente todas las franjas de edad, aunque son los jóvenes los que más sufren el impacto: retrasan su emancipación —hasta los 30 años, una de las más altas de la Unión Europea— por los altos precios de los alquileres. La segunda afecta a las personas mayores que viven sin compañía, muchas veces con pensiones ajustadas y con una sensación creciente de soledad y aislamiento social, una amenaza para la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La escritora francosuiza Mona Chollet (Ginebra, 52 años) lleva años explorando el punto en que la intimidad se vuelve política. Tras trabajar durante cerca de dos décadas como editora en Le Monde Diplomatique, desarrolló su faceta de ensayista. En libros como En casa (Hekht Libros, 2017), Brujas (Ediciones B, 2019) o Reinventar el amor (Paidós, 2022), ha analizado cómo los mandatos sociales se incrustan en el cuerpo, el deseo, la pareja o el espacio doméstico. En su nuevo ensayo, Contra la culpabilización (Paidós), se adentra en esa voz interior que rebaja, sermonea y descalifica, y que suele sonar con más fuerza en quienes ocupan posiciones de subordinación social, como mujeres, minorías y también niños. La entrevista tuvo lugar la semana pasada en un salón de té de su barrio, cerca de la Bastilla, en París.
“No me acuerdo de cuándo fue la primera vez, sería en tercero o cuarto de primaria”, dice Lucía, de Cádiz y de 17 años, sobre su primer acceso a contenido pornográfico. “Hace muchísimos años que nos enteramos, a mí me mandarían un sticker o algo así”, dice Carolina, también de 17 años y de Cádiz. Ambas recuerdan un momento que no les ha quedado grabado, pero que con toda probabilidad fue en la pantalla de un móvil, propio o ajeno, y en una app de mensajería.
La nutrición está de moda. Más que nunca, en la calle se habla de superalimentos, de real food, de dietas detox o de ayuno intermitente. La cultura del bienestar gana terreno y, aunque eso a priori puede ser favorable en términos de salud, la avalancha de información (y desinformación) nutricional que circula por las redes, con modas efímeras, gurús virales y dietas imposibles, corre el riesgo de distorsionar (y simplificar) la evidencia científica sobre una verdadera alimentación saludable.
Circulan estos días en redes sociales imágenes de perros y gatos abandonados en las calles de Dubái. Sus dueños los dejan porque quieren huir de la guerra y es complicado volar con ellos. Además, el paso a Omán prohíbe el ingreso con animales y los peludos a los que cuidaron como perrijos son ahora un lastre. Quienes los abandonan son propietarios con recursos que, en muchos casos, y según denuncian veterinarios locales, intentan sacrificar a sus mascotas sanas. Solo cuando no han podido matarlas en su doméstica solución final deciden atarlas a un poste de la luz o encerrarlas en la terraza de sus urbanizaciones de lujo y huir. No es un abandono desesperado entre el caos de la guerra, sino una profiláctica y despiadada solución para matar a un miembro de su familia. Lo más aterrador es que a sus propietarios les parecerá, estoy segura, un exterminio responsable. Después de todo, están dispuestos a pagar lo que sea necesario por sus seres queridos. Incluso para aniquilarlos.
Las Fallas llegan este 2026 precedidas de tiempo desapacible y un calendario en el que los días grandes de la fiesta caen entre semana. No obstante, València espera miles de visitantes desde este viernes, aprovechando el fin de semana y una tregua meteorológica que ha hecho salir el sol y permitir a los maestros artesanos y a las comisiones falleras alzar con grúas monumentos a 30 metros del suelo. La capital y decenas de municipios más con tradición fallera de la Comunidad Valenciana serán un año escenario de unas fiestas en las que arte, pólvora, música y fuego se entremezclan para despedir el invierno y dar las bienvenida a la primavera. La cantidad de eventos y actividades se multiplica durante estos días, así que dejamos aquí algunas claves para poder disfrutar mejor de unas fiestas que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2016.
La crisis de acceso a la vivienda se intensifica, creando dificultades para buena parte de la ciudadanía, particularmente para los jóvenes y los hogares más vulnerables. Se trata de uno de los grandes desafíos del momento actual, y por ello EL PAÍS lleva años siguiéndolo de cerca, con una cobertura que mezcla mirada local con global, y que involucra a numerosos periodistas para tratar de ofrecer una visión lo más completa posible sobre la materia. Siguiendo ese compromiso, el periódico ha rediseñado su espacio dedicado a la vivienda. El objetivo es que los lectores puedan encontrar más fácilmente las informaciones y que tengan un punto de referencia donde hallar las claves para comprender la situación. También para encontrar respuestas a sus inquietudes de todo tipo. En esa línea, EL PAÍS lanza un consultorio sobre vivienda en colaboración con Legálitas.
Cuando las sirenas resuenan por todo Dubái, Meron trata de no pensar en marcharse. Siente miedo de los misiles, pero esta empleada del hogar etíope sabe perfectamente por qué se queda: su sueldo paga la matrícula escolar de su hija y pone comida en la mesa para toda su familia en Adís Abeba. Para ella, abandonar el Golfo debido a la lluvia de misiles iraní en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel no es una opción.
Hungría lleva viviendo una situación paradójica en la última década. Los precios de la vivienda se triplicaron los dos últimos lustros; sin embargo, las transacciones de compra se han mantenido a un nivel alto durante todo ese tiempo, en torno a las 150.000 por año. En concreto, los precios inmobiliarios aumentaron un 275% entre el tercer trimestre de 2015 y el mismo periodo de 2025, según Eurostat. Se trata del mayor crecimiento dentro del bloque comunitario, por delante de Portugal (169%). Finlandia fue el único país donde los precios cayeron un 2%. En términos reales, el metro cuadrado supera en la actualidad los 3.800 euros en Budapest y en una ciudad de menor dimensión y universitaria, como Szeged, ronda los 2.500 euros en contraste con las localidades pequeñas, donde se alcanzan los 1.000 euros.
Las librerías independientes son de esos lugares en los que probablemente se enriquece más quien compra que quien vende, pero la pandemia abrió en el sector una etapa de cuento, con lectores que demostraron que están cuando se los necesita y crecimientos casi inauditos. El año pasado los números comenzaron a regresar a sus cauces naturales y la caída de un 5,9% en la venta de ejemplares cerró este capítulo dorado. Los libreros, sin embargo, coinciden en que el gremio atraviesa un momento favorable a pesar de la escalada de los alquileres, que ya se ha cobrado víctimas, las plataformas online y la sombra cada vez más alargada de las cadenas. Para hacerles frente, las librerías despliegan cercanía y experiencias que trascienden la compra.
En una suite de la última planta del hotel VP Plaza España Design, en Madrid, un grupo trabaja alrededor de una mesa, en silencio. Esperando está Manuel Turizo (Montería, 25 años), que tiene una jornada maratoniana por delante para promocionar su nuevo proyecto. El cantante colombiano recibe con gorra, que no se quita ni para la sesión de fotos ni para la entrevista. Se sienta en una silla y comienza la conversación con el Palacio Real, la catedral de La Almudena y la plaza España como telón de fondo, unas vistas de la capital que de vez en cuando le hacen desviar la mirada. “Me encanta estar aquí”, afirma el artista, que acaba de lanzar Apambichao junto a Maluma, la carta de presentación de su próximo disco que lleva el mismo nombre y se publicará el 9 de abril.
En 1893, dos años antes de la invención del cine, la casa ya estaba allí. Entonces Oslo no era Oslo, sino Cristianía. La capital estaba en plena expansión y el barrio de Frogner se acaba de integrar en la ciudad. Allí se construyó esta casa y su estilo se convirtió en el retrato de toda una época. Con la estructura medieval y las cuidadas vidrieras, mezclaba el detallismo del art nouveau con la reivindicación romántica de la arquitectura vikinga. Bajo sus techos, vivieron distintas generaciones familiares, y hace dos años, cuando parecía que sus paredes lo habían visto todo, llegó el cine y la convirtió en parte de la historia de Noruega.
El primer remonte que se puso en funcionamiento en la península Ibérica fue el 28 de febrero de 1943 en la Cerdaña, en un paraje pirenaico llamado Font Canaleta, la antesala de la actual estación de esquí de La Molina. Un entorno montañoso y rural en el que sus pobladores vivían de los aserraderos, de la ganadería, de la agricultura y de la minería. A la zona fueron llegando a principios del siglo XX jóvenes catalanes de clase acomodada para deslizarse sobre las laderas de las montañas nevadas. A rebufo de ese divertimento, el sitio se fue desarrollando a base de una línea de telégrafo, un servicio médico, alojamientos y una línea de ferrocarril. El valle se convirtió en un reclamo turístico invernal.
Guía práctica