ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
El Tribunal Supremo ha frenado, por el momento, el intento de tumbar la modificación del decreto de creación y reconocimiento de universidades (octubre de 2025) que pretenden varias instituciones académicas y los gobiernos de Madrid, Aragón y Extremadura. En dos autos, fechados el 27 de enero y a los que ha tenido acceso EL PAÍS, la sala tercera rechaza tomar medidas cautelares, mientras llega la sentencia firme, contra importantes partes del llamado decreto anti-chiringuitos, qué acordó el Gobierno, como reclamaban la Universidad Hespérides, canaria y a distancia, y cuatro universidades extranjeras con sede en España: las estadounidenses CIS, Schiller y Saint Louis, y la guatemalteca Francisco Marroquín. El tribunal sostiene que no hay “un grave perjuicio para el interés público” que les impulse a actuar antes de pronunciarse sobre el fondo del asunto.
Las tierras aragonesas que hace más de 40 años emprendieron una drástica transformación de zona agraria en zona industrial gracias a la irrupción del gigante estadounidense General Motors aguardan hoy en tensión un multitudinario desembarco chino. Es una historia que puede contarse en solo dos generaciones de la familia Berges. Trabajador del campo nacido en el 36, Germinal Berges fue uno de los muchos aragoneses emigrados a Alemania en los 60 en busca de oportunidades. Las encontró como minero en Ludwigshafen y como albañil en Mannheim. No fue fácil. Como a tantos, alguna temporada le tocó vivir en barracones. Pero a la vuelta le esperaba un golpe de fortuna. General Motors eligió Figueruelas, cerca de su pueblo, Pedrola, para instalar una planta, que abrió en 1982 tras una inversión de 100.000 millones de pesetas, en torno a 3.000 millones de euros de hoy, teniendo en cuenta la inflación. Entre los miles de operarios reclutados estuvo Berges. En mantenimiento, sí, el escalón más bajo. Pero en un trabajo estable. “Para la zona, fue un revulsivo brutal. Para nuestra familia, como si nos tocara la lotería”, cuenta su hija Manuela Berges, de 58 años.
Jorge Pueyo (Fonz, 31 años) ha sido desde 2023 un verso suelto dentro de Sumar en el Congreso. En esta entrevista defiende que la posición de Chunta Aragonesista (CHA) —con tres escaños en las Cortes de Aragón—, no siempre se ha entendido en Madrid. Aunque este jueves aún no había renunciado al acta, su salto a la política autonómica dejará sin representación al partido en la Cámara baja, pero él da la legislatura por amortizada.
Carlos Mur, un ex alto cargo madrileño clave en el caso judicial de las residencias madrileñas, admitió recientemente que “muy probablemente” hubo negligencias en la gestión de la pandemia. Lo dijo en una entrevista en septiembre con la televisión pública de Andorra, país donde reside y ejerce como psiquiatra. No señaló el nombre de esos hipotéticos culpables pero dio pistas: Se refirió al hospital de campaña de Ifema, proyecto estrella de Isabel Díaz Ayuso, que se llevó a los sanitarios que iban a medicalizar las residencias.
Es martes, y aún faltan 24 horas para que el temporal Kristin cubra de nieve la Comunidad de Madrid, pero Francisco Martín (Madrid, 44 años), el delegado del Gobierno de España en la región, ya está preparando con “preocupación” el operativo. Entre reunión y reunión reflexiona sobre la inexistente relación institucional con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que preside Isabel Díaz Ayuso (PP); las dificultades del PSOE para crecer electoralmente en una región gobernada por los conservadores desde 1995; y el auge de Vox.
La fórmula del drama deportivo en el cine es tan simple como eficaz. Es difícil no haber visto una película sobre alguien cuya vida se trunca por un accidente, una mala decisión o una tragedia y logra salir del agujero mediante el boxeo o el kárate, donde el rival se convierte en reflejo de las debilidades propias o adversidades por superar. Pero, hasta ahora, nadie había aplicado esa ecuación con la lucha canaria, el histórico deporte autóctono del archipiélago, cuyo origen se cree que puede remontarse a los pobladores guanches. El vacío acaba de corregirse: este viernes 30 de enero se estrena La lucha, sobre la relación entre un padre y una hija atravesada por la competición, mientras ambos superan la reciente muerte de la madre, también luchadora. Al frente del reparto está Tomasín Padrón (Valverde, El Hierro, 48 años), leyenda en activo de este deporte: es el combatiente profesional de mayor edad.
Los votos de cuatro partidos de derechas diferentes e incluso antagónicos (PP, Vox, Junts y UPN) se sumaron el martes en el Congreso para infligir una seria derrota al Gobierno y rechazar la convalidación de un decreto que incluía numerosas medidas y ayudas de carácter social. Entre la veintena de iniciativas que ahora han decaído, las más relevantes eran la revalorización de las pensiones este año en un 2,7%, la subida de las pensiones mínimas en un 7% y la de las no contributivas y del ingreso mínimo vital en un 11,4%. Junto a ellas figuraban la suspensión de los desahucios de las familias vulnerables en determinadas circunstancias, la prohibición del corte de suministros básicos a este mismo tipo de familias o la prórroga de las ayudas a la reconstrucción de los municipios afectados por la dana de Valencia. Todo fue presentado en una sola votación al Congreso bajo la marca “escudo social”.
He vivido 25 años en Estados Unidos. No como turista ni como observadora ocasional, sino como alguien que ha hecho allí la mayor parte de su vida. Estudié, trabajé, pagué impuestos, tuve a mi hija, me naturalicé estadounidense. También maldije su política mil millones de veces. Ahora he vuelto a España y, desde aquí, veo las noticias sobre Estados Unidos con una inquietud que me entristece: ¿por qué apenas se indaga sobre la resistencia civil cotidiana frente a la crueldad institucional? ¿Por qué parece que solo existe la maquinaria —el ICE, redadas, miedo— y no las manos que intentan amortiguar su violencia?
Desde que Donald Trump ocupó la presidencia de Estados Unidos por segunda vez y empezó a actuar de manera amenazante, caprichosa e impredecible, se ha impuesto en analistas y medios el mantra de que el llamado “orden mundial” está irremediablemente roto. Discrepo de esta visión de la realidad internacional. Trump no es tan fuerte, ni el ordenamiento internacional tan débil como para profetizar una sentencia de muerte.
La política española vivió una aparente tregua hace dos semanas por el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Como era previsible, se esfumó en cuanto se acababa el luto oficial: “El control del relato ha sido la prioridad del ministro. Les importa más eso que la seguridad de los ciudadanos”, llegó a decir el vicesecretario del PP Juan Bravo solo tres días después del accidente. “Creo que hemos mantenido un silencio respetuoso, como procedía”, apuntó.
En un pequeño país de Centroamérica, El Salvador, ha surgido en los últimos años un modelo de autócrata que encarna las peores derivas de este primer cuarto del siglo XXI. Se llama Nayib Armando Bukele Ortez. Ya lo conocen en el mundo entero, y seguro que son muy pocos los que saben dónde está el país que gobierna, ni su historia, ni las terribles circunstancias en las que vive su gente. Bukele, experto publicista, es un verdadero maestro en las redes sociales y ha sabido construir ahí el mito de una suerte de salvador ante el que muchos se rinden como si realmente lo fuera. En esta gran fábula que lleva confeccionando desde antes de que conquistara el poder en 2019 en unas elecciones legítimas mezcla tres mitos donde él es el guerrero que lucha contra el mal, el elegido por Dios para conducir a su pueblo, el constructor de un futuro dorado. El periodista Óscar Martínez cuenta en Bukele, el rey desnudo (Anagrama) que a los salvadoreños les iba tan mal que “estaban ansiosos por creer” cuando se postuló como presidente y, tras describir su toma de posesión para su segundo mandato el 1 de junio de 2024, esta vez sin ninguna legitimidad porque la Constitución de El Salvador prohíbe hasta en cuatro artículos la reelección, describe lo que ocurrió entonces como “una escena religiosa, no cívica”.
La taiwanesa Shih-Ching Tsou (Taipéi, 54 años) nunca pensó en dirigir. Ni siquiera soñaba con el mundo del cine, ni se planteaba una carrera profesional en él. Sencillamente, logró una beca para estudiar Comunicación en The New School en Nueva York, tras graduarse en la Universidad Católica Fu Jen de su ciudad natal. Y en un aula de ese prestigioso centro neoyorquino conoció a un estudiante de montaje, Sean Baker, con el que comparte hasta mes y año de nacimiento (febrero de 1971), y la vida de Tsou cambió por completo. Tanto como para codirigir con el estadounidense, producir sus películas y, ahora, debutar en la dirección en solitario con La chica zurda, coescrita y montada por el ganador de cuatro premios Oscar con Anora. “Sí, charlar con Sean me llevó por un camino que ni intuía”, reconoce Tsou.
El último ejemplo de impaciencia laboral en el fútbol es Xabi Alonso. El extécnico del Real Madrid fue despedido días después de perder la Supercopa contra el Barcelona. Pero el mundo del fútbol no es único a la hora de exigir resultados rápidos. En el ámbito empresarial pasa cada vez más a menudo. “Esta industria es una trituradora de carne”. La frase, de camino al barrio madrileño de Chamberí, cerca de la antigua Embajada británica, es la voz de un exaccionista de una de las grandes firmas, por volumen de activos, de capital riesgo de España. El economista pide no ser citado. Pero cuenta que se han despedido gestores por su “insuficiente” nivel de inglés. Otro experto, el socio principal de un gran bufete de origen británico, con sede en tres continentes, que alcanzó el nivel más alto en la división nacional, narra la realidad desnuda. “El socio pacta con la firma unos ingresos anuales o bien te los imponen. Si un año no llegas, tarjeta amarilla, pasan dos: roja. Entonces o te despiden o hibernas. O sea, nada de bonus ni buenos clientes. Lo habitual es que estés fuera: capitalismo salvaje”. Cuando cobras por hora al cliente —multinacionales o empresas del Ibex 35— entre 800 y 1.000 euros, la gestión está dirigida por la impaciencia y la velocidad. Hoy es socio de otro despacho de menor nivel.
El desafío del tiempo sólidoEl tiempo se ha vuelto sólido. Una mercancía más. Un bien o un problema. “En los fondos de inversión que persiguen los beneficios a tres o cinco años no existe la piedad [con el profesional]”, advierte Bárbaras Ramos, socia de la consultora Korn Ferry. Y aquí cada uno se defiende a su manera. “Bastantes altos cargos van a la empresa a hacer el egipcio, es decir, cobrar mucho y decir que sí a todas las ideas de los mandos superiores, y de esta manera pasan sus días”, critica gráficamente Norbert Monfort, profesor de Esade. Aunque esta visión agoniza. “La complejidad legal cada vez resulta mayor. Por lo tanto, requiere mentes nuevas”, reflexiona el jurista Antonio Garrigues Walker. Profesionales para tiempos desafiantes.
En el patio de la casa hay un olivo viejo. Los espacios de la vivienda y las paredes desnudas están a la intemperie. La riada del 29 de octubre de 2024 derribó la fachada y la dejó como una casa de muñecas rota. La casa se levantaba en la calle Almassereta, en una de las orillas del barranco del Poyo, en el municipio de Picanya, en Valencia. El ayuntamiento ha presentado un proyecto para derribar las viviendas y convertir esta calle en un parque inundable con vistas a futuras inundaciones. “Nos gustaría salvar el olivo como símbolo de resistencia y de lucha por la vida”, explican los propietarios Constanze, de 65 años, y Felipe Waliño, de 67, que piden que el árbol forme parte del futuro parque.
Las organizaciones agrarias y la patronal del campo se han felicitado por la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno de cerca de 500.000 personas extranjeras que ya se encuentran en España. Consideran que el sector primario puede ser el más beneficiado por este proceso. Desde CC OO se estima que la medida puede beneficiar a cerca de 200.000 migrantes que ahora trabajan en situación irregular, mientras que UGT cree que la medida va a permitir que aflore una economía sumergida, lo que ayudará, por ejemplo, al aumento de las pensiones sociales.
Fulgenci Mestres Gensi (Vilafranca del Penedès, Barcelona, 60 años) no se ha caracterizado para la entrevista de payaso blanco, su papel habitual en el prestigioso Circus Roncalli de Alemania, del que es un famoso y premiado icono, pero lleva el carablanca puesto de serie. Es puntilloso, listo, escrupuloso, frío y lunar. Tiene algo que tira para atrás y hasta provoca un estremecimiento. Sus ojos son de un azul gélido. Viste para estar por casa como una suerte de Nureyev, con ropa de fantasía y un gorrito. De entrada te hace descalzar para que no introduzcas suciedad y “chinches” en su amplio piso barcelonés, decorado barrocamente y con muchos recuerdos circenses. Antes de empezar a hablar, para hacer ambiente, interpreta las Gymnopédies de Satie pulsando copas de cristal con el dedo.