ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Durante el último mes y medio el Gobierno catalán pasó días, semanas enteras incluso, alertando de que sin apoyos para lograr la aprobación de sus presupuestos este 2026 sería necesario “limitar el gasto de las conselleries”. Tras las advertencias, el lobo finalmente llegó este miércoles con la retirada, en principio temporal hasta el verano, del proyecto de presupuestos. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, han decidido concederse cuatro meses más para intentar alcanzar un acuerdo que dé a la Generalitat sus primeras cuentas desde 2023. Mientras, el listado de actuaciones prioritarias carga con retrasos endémicos desde la crisis financiera de 2008, cronificados luego en los años de inestabilidad institucional del procés. Por lo pronto, el president Salvador Illa se ha apresurado a sellar la paz con el personal administrativo aprobando un suplemento de crédito por valor de casi 6.000 millones de euros que garantiza el pago de las nóminas de los funcionarios y cumplir el compromiso de aumento de sueldo para Mossos y docentes.
A Coruña, donde el fútbol es religión, ha dado sepultura a su euforia mundialista. El Ayuntamiento ha renunciado esta semana a ser sede del Mundial 2030 después de cuatro años intentando sacar adelante un proyecto millonario que se presentó como una oportunidad histórica. La retirada la anunció la alcaldesa socialista, Inés Rey, forzando una sonrisa y bajo la mirada del dueño del Deportivo y de Abanca, Juan Carlos Escotet, reacio desde un principio a la candidatura. El paso atrás de A Coruña ha dado alas a Vigo en su anhelo por acoger la cita. Además de azuzar la rivalidad futbolística entre ambas ciudades, el Mundial ha provocado en Galicia un choque político. El alcalde vigués, Abel Caballero, sostiene que la Xunta del PP ha orquestado una operación para enterrar su candidatura.
María Isabel Ribot coge el teléfono, pero, tras un intercambio fallido de frases, se lo pasa a José Luis Barranco, su marido: “Oír, oye, pero no entiende”. Ella tiene 74 años y comenzó a notar que perdía audición hace “cinco o seis”. El nombre médico de la dolencia es presbiacusia, que recuerda al nombre de la vista cansada (presbicia), pero se refiere al oído. Afecta a una de cada tres personas mayores de 60 años y hasta al 75% de las de más de 80, con grados variables de discapacidad. En España hay más de 13 millones mayores de 60 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
No ha sido nunca Will Oldham de esos que siguen las reglas del mercado. Ni siquiera ahora que, con 56 años y casado con la artista Elsa Hansen, se ha convertido en un auténtico hombre de familia. El día de la entrevista acaba de terminar su gira europea en Madrid y solo piensa en volver a casa en su ciudad natal, Louisville (Kentucky), a ser posible con un regalo a su hija Poppy, de cinco años. La idea es comprarle un auténtico traje de flamenca, con sus zapatos y sus castañuelas.
Italia celebra este domingo y lunes un controvertido referéndum que cambia la Constitución para reformar la magistratura y que, por primera vez en tres años y medio de mandato, amenaza con poner contra las cuerdas a Giorgia Meloni: algunos sondeos dicen que puede perderlo. Hasta ahora no había sufrido el mínimo desgaste. Que haya advertido que no piensa dimitir si vence el “no” y que no es una votación sobre el Gobierno no ha hecho más que aumentar la sensación de que es exactamente eso. Una derrota sería un revés importante para la primera ministra, a un año y medio de las elecciones, en septiembre de 2027.
Después del batacazo contra el Getafe, Álvaro Arbeloa les habló a los jugadores del día de la marmota y la película Atrapado en el tiempo. “Les pregunté y no la había visto nadie. Asencio me dijo que la estrenaron 10 años antes de que naciera”, desveló el técnico tras la ida contra el Manchester City. Unos días antes, en el duelo ante los azulones, un Madrid sin Mbappé ni Bellingham había vuelto a sufrir la misma caída de tensión de tantas y tantas citas. “Les insisto mucho: quiero que crean en que son muy buenos, pero que necesitamos ser muy buen equipo. Y eso se hace pensando colectivamente”, explicó el técnico.
A los futbolistas de movimientos e intenciones dañinas se les detecta sobremanera la falta de frescura en la cabeza y en las piernas en los últimos metros. Se suele esperar tanto de ellos que, cuando las acciones y los partidos se suceden sin que generen peligro real, el diagnóstico del bache suele ser certero tanto como incierto el tiempo de su superación. Dos meses estuvo apagado Julián Alvarez —de diciembre a febrero—, que se presenta al derbi de este domingo en el Santiago Bernabéu (21.00, Movistar) con ese punto de más en las arrancadas verticales con las que suele desafiar a sus marcadores en el uno contra uno. Rota la larga sequía goleadora que tanto acusó el Atlético, del 9 de diciembre al 12 de febrero estuvo sin ver puerta, con 17 tantos, Julián Alvarez ha recuperado la condición. “Es una persona y, como tal, evidentemente, todos tenemos momentos mejores y por ahí otros que no son tan buenos, pero esto que se ha visto en estos últimos partidos lo hemos visto anteriormente muchas veces; por eso, cuando bajó su nivel, le reclamábamos esta necesidad de volver a ser este futbolista”, reflexiona Diego Pablo Simeone. Nada como la titularidad o la suplencia del delantero argentino para saber la trascendencia que el preparador argentino le da al derbi.
Hay frases que no se diluyen con los años. Roberto Ríos (Bilbao, 54 años) recuerda una sin elevar la voz, casi con la serenidad de quien ha terminado de comprender el contexto más que el gesto: “Ponte de acuerdo con el Athletic, que te he vendido”. No hubo negociación posible. Ni margen. Ni transición. Solo una decisión tomada en un despacho que cambió el rumbo de su carrera y simbolizó una época del fútbol español. Aquella operación —2.000 millones de pesetas, unos 12 millones de euros— convirtió su traspaso del Betis al Athletic en el más caro del momento. Pero, sobre todo, dejó al descubierto un modelo: el jugador como pieza, no como sujeto.
Robert Lewandowski, enmascarado por una fractura ósea en el ojo, rompió el miércoles ante el Newcastle su sequía goleadora de semanas con un doblete. El polaco no pasaba por su mejor momento; tampoco Ferran Torres, quien no anota desde enero. Pero Lewandowski, ganando peso como titular, apareció en una noche decisiva para firmar dos registros históricos: superó a Messi en número de rivales goleados en Europa —41 frente a 40— y se convirtió en el jugador más veterano en marcar en una eliminatoria de Champions, con 37 años y 209 días. Una edad que recuerda que este verano, el 30 de junio, termina contrato. Y el Barça, mientras él se reencuentra y Ferran se busca, rastrea un nueve en el mercado. “Ferran ha entrenado muy bien, está a un nivel diferente, con más confianza. Está trabajando mucho para volver a su mejor versión”, desarrolló Hansi Flick en la rueda de prensa previa al encuentro ante el Rayo Vallecano este domingo en el Camp Nou (14.00, Dazn), el último antes del parón de selecciones.
Antes de que al pintor Lorenzo Aguirre lo sacaran de su celda para ajusticiarlo a garrote vil una mañana de octubre de 1942; antes de que el artista intentase calmar a su verdugo diciéndole “tranquilo, usted no es responsable: es su trabajo”; antes de que la maquinaria represora del franquismo asesinara en la cárcel madrileña de Porlier a este escenógrafo, cartelista, ilustrador, letrista, paisajista y caricaturista comprometido con la República que había escapado de España por la Guerra Civil y que luego regresó desde Francia por la ocupación nazi; antes de que su cuerpo cayese inerte al suelo y luego el régimen ordenase el borrado de su entrada en la Enciclopedia Espasa-Calpe para que nunca nadie volviese a oír el nombre de Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez, aquel hombre de 57 años condenado a muerte, acusado de auxilio a la rebelión, perseguido por comunista y masón... Antes de todo eso, aquel hombre calvo y de temperamento alegre se dispuso a despedirse de sus tres hijas en la frialdad de una celda. De su esposa, Paquita, ya lo había hecho por carta.
El sonido de una espada chocando contra un escudo, el destello de una peluca de colores imposibles y el murmullo constante de cientos de conversaciones cruzadas: así arranca la primera edición de FanMedia Con en el Palacio de Congresos de Oviedo. “Mira, es Dani Fez, vamos a pedirle una foto”, le dice Marcos a Fernando, son dos jóvenes disfrazados de personajes del anime One Piece.
Cuando se apagan las luces y se abre el telón en el Nuevo Teatro Alcalá las brujas vuelan sobre sus escobas, los animales protagonizan coreografías imposibles y los espantapájaros viven felices y comen perdices. En musicales como Wicked el público se convence de que la magia existe, y todo gracias a la maquinaria teatral que trabaja sin descanso para desafiar las barreras del mundo real. La evolución de los equipos escenográficos, de iluminación y sonido en los teatros madrileños es una de las razones que explican por qué la capital española se ha consolidado como el tercer destino de referencia para los amantes del género, después de Broadway (Nueva York) y West End (Londres). “La tecnología nos ha ayudado a construir espectáculos cada vez más visuales”, resume David Barreñada, director de operaciones de ATG Entertainment España. Hoy la mayoría de espacios escénicos de la ciudad se han renovado, mientras que otros como el antiguo cine IMAX y el Teatro Madrid-Concha Velasco se encuentran en obras a la espera de renacer como templos del teatro musical.
El PSOE ha disfrutado esta semana de una tregua con la que casi nadie contaba. Las elecciones en Castilla y León han aliviado la racha de malos resultados en Extremadura y Aragón. Aunque no le dé para gobernar, los dos escaños ganados y el leve repunte de votos han sido un respiro para los socialistas antes de las elecciones de Andalucía, la gran prueba de fuego para Ferraz y La Moncloa que puede condicionar el resto de la legislatura. Todo el partido, desde la cúpula a los militantes de base, contiene el aliento a la espera de que el presidente autonómico, Juan Manuel Moreno, convoque los comicios. El objetivo del barón del PP es revalidar la mayoría absoluta en la Junta, donde ya lleva siete años y medio. El de la vicepresidenta María Jesús Montero, aunque no se reconozca en público, es que la pierda y que dependa de Vox. Pero el miedo que los socialistas no se quitan de encima es que la todavía número dos del Gobierno y del PSOE baje de los 30 escaños que obtuvo Juan Espadas en 2022, la peor marca en su antiguo bastión y a años luz de las décadas de poderío en las que la todopoderosa federación andaluza duplicaba ese número de diputados.
Quienes nacimos en democracias y aún vivimos en ellas frivolizamos sobre la opresión y la libertad. Hay en España gente convencida de que vive en una tiranía y de que cualquier día los van a llevar al gulag por meterse con el Gobierno. Sus diatribas serían más creíbles si no las proclamasen con los dedos manchados de gambas en un restaurante con estrella Michelin, mientras piden una tercera botella de vino y celebran la publicación de su último libro, que ningún censor ha tocado y que sus lectores leen en la playa sin esconderlo. También los hay —aunque cada vez menos— convencidos de que el franquismo nunca desapareció, y lo dicen en prime time desde la televisión, sin que la emisión se interrumpa con marchas militares ni la brigada político-social se los lleve a la Puerta del Sol para interrogarlos.
Quizás ese fue el día en que todo se jodió. Es tonto buscar un día decisivo: los procesos no son así, son construcciones largas y complejas. Pero quizás ese fue el día en que todo se jodió: 24 de marzo de hace medio siglo.
Por primera vez EE UU ha perdido su estatus de democracia liberal plena. Así se desprende del tradicional informe anual del Instituto V-Dem (Varieties of Democracy), de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), uno de los más prestigiosos en cuanto a la medición de la calidad de la democracia en el mundo. Ello ocurre durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. El instituto en cuestión distingue entre “democracias liberales” (de alto nivel: elecciones, Estado de derecho, controles efectivos) y “democracias electorales” (hay comicios pero fallan los controles o alguna de las libertades civiles, como la de expresión). EE UU ha caído hasta la categoría de “democracia electoral”, lo que implica que sigue siendo una democracia pero ha perdido calidad en aspectos clave de su modelo liberal: no es una autocracia, no es una democracia colapsada, pero ya no cumple plenamente con el estándar de una democracia liberal robusta, cuando llegó a ser uno de los referentes de ella. Existe una agresiva concentración de poderes en la presidencia de la nación y la velocidad con la que la democracia se está desmantelando no tiene precedentes.
El fondo soberano de Noruega es el mayor referente mundial en inversión responsable. Un comité ético independiente —formado por cinco personas— estudia qué empresas cotizadas no cumplen con los estándares medioambientales o de respeto a los derechos humanos, fijados por el Parlamento para que el fondo pueda invertir en ellas. En la lista actual de exclusiones hay 206 compañías. Entre ellas, la española Prosegur. La decisión del comité de recomendar la desinversión en 11 empresas israelíes y una de EE UU, por su papel en la invasión de Gaza, provocó una pequeña crisis diplomática en septiembre, con algunos senadores norteamericanos pidiendo la retirada de visados para los trabajadores del fondo en Nueva York.
El ataque a Irán iba a ser cosa de unas semanas, cada día se anuncia que Irán ya ha sido destruido (deben de reconstruirlo por la noche), pero resulta que ahora el dinero no les llega. El Departamento de Defensa de la Casa Blanca, que el aspirante a Nobel de la Paz ha renombrado Departamento de Guerra, acaba de pedir 200.000 millones de dólares. Su secretario, Pete Hegseth, lo ha argumentado así: “Hace falta dinero para matar a los malos”. Yo siempre lo he dicho, si es que solo es cuestión de dinero. Y no les quiero ni contar el que hace falta para que vivan los buenos, sobre todo si los buenos quieren vivir bien. Porque los buenos, por ejemplo, comen langosta. Yo la he comido una o dos veces en mi vida, así que muy bueno no debo de ser. Pero según la plataforma de transparencia Open The Books, solo en septiembre, último mes del año fiscal, Hegseth se fundió 93.000 millones, cifra histórica, la mitad de lo que pide ahora. Y una parte fue en cosas como un piano de cola Steinway & Sons de 98.000 dólares para la casa de un mando de aviación. Es verdad que en un momento dado puede usarse como arma de guerra, lanzándolo desde el aire, pero hay otros dispendios menos comprensibles: en un mes, 6,9 millones de dólares en langosta y dos millones en centollos reales de Alaska. Ni Departamento de Guerra, ni de Paz, mejor Departamento de Crustáceos. Además Trump es de color naranja, le encantaría. En todo caso el nombre está disputado, porque también se les fueron 124.000 dólares en máquinas de helados y 139.000 en dónuts. No puedes evitar imaginar a Homer Simpson sentado ante los mandos de la guerra de Irán. Aunque Pete Hegseth, exmarine y expresentador de la Fox, es uno de esos individuos que ahora, y no importa cuándo lea esto, está haciendo flexiones, y seguramente enfadado, siempre está enfadado.
El Palau de la Virreina està massa ben proporcionat per comparar-lo amb el castell del vampir tortuós on Mark Fisher denunciava que s’havia reclòs la cultura política de l’esquerra contemporània, que et xucla les ganes de viure a força de culpa i linxament moral. Però pujo la doble escalinata d’aquesta joia de l’arquitectura civil catalana, a la part alta de la Rambla de Barcelona, i penso que el fantasma de Fisher podria flotar molt a gust entre aquests murs, ell que deia que el present està embruixat pels futurs que se’ns van prometre però mai van arribar. Sigui com sigui, el seu esperit és prou poderós per fer que passin coses un divendres primaveral a les set de la tarda: no queda ni una cadira lliure a la sala d’actes de la Virreina per assistir a la sessió de Desig postcapitalista, un cicle de conferències que homenatja el curs homònim que Fisher no va poder acabar perquè es va suïcidar. Entre el públic reconec acadèmics, polítics, poetes i podcàsters, la majoria és jove i milita en una estètica vagament desafecta que em transporta als anys en què vaig estudiar a la Facultat de Filosofia de la UB, al Raval. A mitja conferència, la politòloga Alícia Valdés diu: “Totes coneixem la frase que es diu que és de Jameson, que també es diu que és de Fisher, que després es diu que és de Žižek, la de “és més fàcil imaginar…”, uix ara tindré un lapsus… bé, ja ho sabeu, la frase”.
Imaginar la fiEudald Espluga Raig Verd 306 pàgines. 19,90 eurosEl desig postcapitalista. Mark Fisher Traducció de Miquel Sorribas Manifest 214 pàgines. 18 euros