ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
El Banco Central Europeo (BCE) busca evitar que la guerra desatada en Oriente Próximo desemboque en una gran recesión que haga tambalear al sector financiero en Europa, según indican fuentes financieras. El supervisor bancario de la Unión Europea (UE) ha contactado en estas últimas dos semanas con las entidades para pedirles que detallen su exposición al conflicto, tanto de manera directa, por el negocio desplegado en los países afectados, como de forma indirecta, por el crédito concedido a empresas que trabajen con esos países.
“Papá, déjame tus vaqueros”, nunca dijo ningún hijo. Y, sin embargo, aquí estamos, casi una década después de que semejante préstamo se le antojara real a alguien y se convirtiera en leyenda urbana estilística, celebrando otra vez el día de la moda del padre. Es 2026, y el dadcore, el estilo del paterfamilias suburbial, tan entrañable como anodino —según el tópico indumentario de las comedias de situación catódicas—, cabalga pasarelas y permea colecciones de todo tipo y condición para confirmarse como la aesthetic (la estética como filosofía del vestir que refiere ciertos gustos, actitudes y estados mentales antes que simples imágenes o tendencias) más resiliente de las que haya noticia desde que la muchachada centenial se hiciera cargo de la moda para vertebrar su identidad visual de manera específica, clara y reconocible al instante. Lo que en realidad no son más que las subculturas juveniles de estos tiempos digitales se designan así. Suena nuevo, pero solo es jerga 3.0.
Los ingenuos. Los frágiles. Las almas cándidas. Esos a los que llaman flojos y tibios y buenistas y cosas peores. Los que no gritan. Los que escuchan. Los que se ponen en la piel de otros, a los que no conocen. Los que cuidan y preguntan qué tal estás con una curiosidad sincera. Los honestos que van de frente y sin doblez. Los que se revuelven aunque les critiquen, porque siempre critican. Los que hacen aquello que creen que tienen que hacer.
Las elecciones legislativas y las consultas presidenciales celebradas este fin de semana en Colombia dejan un país lejos de la calma, pero también una señal que conviene no subestimar: los extremos no avanzan con la fuerza que muchos temían. En una región donde la política suele oscilar con brusquedad entre proyectos refundacionales y promesas de mano dura, el resultado colombiano sugiere que aún existe un espacio para la moderación y para la política entendida como negociación, no como confrontación permanente.
Mientras el alcalde de Sevilla y la presidenta madrileña se iban de convivencias a Nueva York, uno de los antiguos empleados de Isabel Díaz Ayuso, Toni Cantó, promocionaba en X su nuevo cometido, a saber, profesor en un “curso de experto en comunicación práctica”. “Si quieres impactar, tienes que ser de los buenos. Con nosotros vas a conseguirlo”, asegura en el vídeo. “Nosotros” son los maestros del ISSEP, siglas del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política, creado en 2018 en Francia por Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de la líder de Reagrupamiento Nacional (RN) y nieta de Jean-Marie, y que en 2020 abrió una sucursal en España para formar a futuros líderes políticos.
Un amigo me envía el link de una noticia en un medio online especializado en economía y empresa en la que aparecía una foto mía. Mejor dicho, una foto en un lugar que yo nunca había visto, en referencia a una profesión que no ejerzo (soy músico y la foto era de un programador informático), con una ropa que no identifico como mía, pero con mi cara. La explicación más plausible es que se trate de una foto generada con inteligencia artificial, que toma caras de las redes sociales y las vende a bancos de fotos. La pregunta es qué sucede con nuestros derechos de imagen. Qué podemos hacer ante este fenómeno ilegal, pero imparable. En este caso se trata de una foto de un hombre delante de un ordenador, pero podrían haber puesto mi cara en cualquier otra situación comprometida para mi carrera profesional, o simplemente para mi intimidad. He escrito al medio y han sustituido la foto. Pero eso es lo de menos. Ya estuvo ahí.
Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 60 años) insta a Vox a desvelar sus intenciones: si querrá o no entrar en un Gobierno con el PP en Castilla y León y si tiene intención de pactar o bloqueará la gobernabilidad como en Extremadura. No lo sabe. El presidente de Castilla y León y candidato del PP a la reelección reivindica que, en cualquier caso, la previsible negociación con los ultras se hará sin intervención de Génova, desde el territorio.
Bastó que Donald Trump anunciara en la noche del lunes que el conflicto con Irán “ya está casi terminado” para que este martes el precio del petróleo y el gas registraran fuertes descensos. La tensión se relajó sobre estas estratégicas materias primas, aunque el mercado no termina de bajar la guardia ante la evidencia de los hechos: el estrecho de Ormuz continúa sin tránsito de petroleros y la Guardia Revolucionaria de los ayatolás ha advertido que “será Irán quien determine el fin de la guerra”. Los contradictorios mensajes de Trump y la resistencia que muestra Irán hacen que las previsiones de precios para los próximos meses apunten a niveles aún muy por encima de los previos a los ataques. Sí se abaratarán desde los niveles actuales, aunque ni mucho menos en la misma intensidad. Los futuros apuntan a un petróleo un 7% más barato en las entregas a julio, mientras que el gas natural solo se abarataría el 4,5% a ese plazo.
En Sevilla y en otros tantos lugares, como Barcelona o Málaga, el malestar lleva un tiempo haciéndose evidente. La fuente insaciable de dinero para las bellas ciudades españolas que durante años fue el turista ha acabado inundándolo todo. Con la ayuda de Google Maps, Instagram y TikTok, el turista ya no necesita guías: conoce los bares a los que iban los vecinos de cualquier barrio, los trucos para entrar gratis en los sitios y las estrategias que, hasta hace no mucho, permitían sobrevivir en una ciudad que lleva muchos años pensándose para viajeros que gastan más y más rápido. Los términos de toda esta crisis son extensos, así como sus múltiples manifestaciones, y se analizan diariamente en este y otros tantos periódicos. Casi pareciera que el apartado de quejas está saturado y congeladas todas sus soluciones.
Resulta que hemos escrito en latín sin saberlo.
En una calle arbolada del norte de Londres, conocida como el Paseo de los multimillonarios, un grupo de mansiones, casi todas vacías, se alzan tras altos setos y portones blindados. Mientras los escolares de un colegio cercano deambulan alrededor, un grupo de guardias privados en todoterrenos oscuros patrullan el exterior. Tras las fachadas de estas lujosas casas en la avenida Bishops se esconde una red que se extiende desde Teherán hasta Dubái y Fráncfort. La propiedad final se remonta, a través de varias empresas fantasma, a uno de los hombres más poderosos de Oriente Próximo: Mojtaba Jameneí.
Me he acordado, como es natural, de Rafael Sánchez Ferlosio debido a las reacciones desesperadas a esto de Chalamet (“no trabajaría en ópera o teatro: hay que mantenerlos con vida porque no importan a nadie”). Ferlosio escribió esto en EL PAÍS y lo extraigo de un artículo definitorio de su tiempo y el nuestro: “Nunca se había visto un mundo en el que todo el mundo ande como loco deseando ser ofendido, con las orejas como las de una liebre atentas a no perderse la menor palabrilla que se diga, por si ofrece algún sesgo que permita, siquiera sea amañadamente, habilitarla para ofensa”.
Todas las purgas siguen el mismo patrón. Al principio parecen ideológicas: el tirano acusa al enemigo de moderadito, de no estar comprometido a tope con la revolución y de entenderse con el enemigo. Así pasó con las primeras podas de Vox, que los voxólogos interpretaron como una victoria del sector duro contra los dizque liberales y conservadores, los de Olona y Espinosa de los Monteros. Este último podría convertirse en el Trotski de Vox: ojito con los piolets.
Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 60 años) insta a Vox a desvelar sus intenciones: si querrá o no entrar en un Gobierno con el PP en Castilla y León y si tiene intención de pactar o bloqueará la gobernabilidad como en Extremadura. No lo sabe. El presidente de Castilla y León y candidato del PP a la reelección reivindica que, en cualquier caso, la previsible negociación con los ultras se hará sin intervención de Génova, desde el territorio.
La céntrica calle de la milenaria Astorga (León, 10.305 habitantes) bulle como cada martes con el mercadillo semanal. A los tenderetes de zapatos, camisetas o lencería se han sumado otros menos habituales: los de los partidos a la caza del voto. Allí se han plantado el PP, el PSOE y hasta Se Acabó La Fiesta (SALF), que apenas atrae público al cartel con la fotografía de Alvise Pérez y un lema que parece sacado de la solapa de un libro de autoayuda: “Perseverancia, fuerza y fe”.
Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior con el PP, resucita la teoría de la conspiración sobre el 11-M en su libro Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira (Espasa, 2026), que presentará este miércoles en Madrid junto a José María Aznar, coincidiendo con el vigésimo segundo aniversario de la matanza. En el libro, un repaso a su larga carrera política, el ex presidente del PP vasco afirma que ETA “al menos” conocía que se iban a cometer los atentados y sugiere la posible implicación del “estado profundo” de Francia, una “red paralela” —escribe— de servicios secretos no oficiales integrados en la masonería. Las sospechas —no acusaciones directas contra nadie— son difundidas sin pruebas en las que apoyarse.
El grupo hospitalario Quirónsalud está a las puertas de ganar un nuevo contrato público en la Comunidad de Madrid: la gestión de un laboratorio operativo desde 2008 donde se analizan las pruebas de casi 1,4 millones de madrileños. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aún no ha anunciado la concesión, pero el gigante hospitalario se ve ganador después de haber sido el 24 de febrero la adjudicataria propuesta por la Mesa de Contratación tras recibir la mayor puntuación, en parte gracias a que su oferta era la más económica. La prueba de esa confianza en su victoria está en que Quirón publicó hace días ofertas de empleo para ese centro en su web y en portales de trabajo como InfoJobs.
Van en grupos de 10 o 20 personas -que llegaron a alcanzar el centenar en algunas noches de la pasada semana-. Son jóvenes, la mayoría varones, pero también hay algunas mujeres, y varios llevan el rostro tapado. Quedan a través de un grupo de WhatsApp -que ya alcanza los 550 miembros- en calles concretas de la barriada del Cerezo, en el distrito sevillano de La Macarena, para expulsar, principalmente a los gorrillas, pero también a personas sin hogar o a los que beben alcohol en bancos o parques. Son patrulleros vecinales que ha decidido vigilar el barrio por su propia cuenta como alternativa al, recalcan, “abandono” por parte del Ayuntamiento ante los problemas de seguridad y convivencia que llevan años denunciando. Con su actitud, sin embargo, han contribuido a incrementar la sensación de tensión en la zona, tal y como han denunciado más de 50 colectivos y entidades de La Macarena, que han secundado un manifiesto en el que reclaman una mayor implicación de las instituciones, especialmente las municipales, para evitar que la situación se agrave y que acabe prendiendo la violencia y el discurso del odio.
El oncólogo Albert Tuca preside la Comisión de Evaluación y Garantía de Cataluña (CGAC) desde su creación en 2021. El caso de Noelia, la joven parapléjica cuyo padre se opone a que reciba la eutanasia, ha puesto en la diana a los miembros del organismo, que vela por la correcta aplicación de la ley. Abogados Cristianos, que ha logrado paralizar durante año y medio la prestación de ayuda a morir reconocida a la joven, se ha querellado además contra la abogada y el médico que verificaron su caso, lo que ha causado inquietud en la comisión. En la primera entrevista que ofrece desde que se hizo público el caso, Tuca (Barcelona, 68 años) pide celeridad a la justicia para evitar sufrimientos innecesarios e incide en la necesidad de respetar la autonomía de los pacientes.