ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Una de las grandes diferencias de la crianza actual con las anteriores generaciones es que somos los primeros en vivir atrapados en el mini Matrix de los grupos de WhatsApp. Antes podía haber una cierta relación con varios padres de clase y ponerse al día en la puerta del colegio, pero ahora la comunicación digital nos persigue a todas partes y a todas horas. Para lo bueno y para lo malo, tenemos al resto de padres y madres de la clase flotando como fantasmas a nuestro lado, desde primera hora de la mañana cuando miramos el móvil en el váter.
La guerra en Oriente Próximo ha puesto en guardia a los principales bancos centrales del mundo, que temen que el encarecimiento de los precios de la energía se traslade con contundencia a la inflación si el conflicto se prolonga. De momento, las autoridades monetarias han decidido mantener sin cambios los tipos de interés en sus encuentros de esta semana, pero eso puede cambiar con rapidez si las consecuencias del ataque lanzado el 28 de febrero por Trump y Netanyahu se agravan. Basta con ver lo sucedido en las últimas horas con el precio del gas, que ha llegado a subir en algunos momentos más de un 30% en una sola jornada tras el bombardeo de la planta catarí de Ras Laffan —la mayor infraestructura de exportación de gas licuado del mundo— y de una terminal petrolera saudí en el mar Rojo. Irán está dispuesto a utilizar la baza de la economía como arma de guerra, y eso pasa por una escalada del conflicto, ataques a instalaciones energéticas y el bloqueo del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
La guerra emprendida contra Irán por los estadounidenses e israelíes, con la logística militar y los centros de inteligencia más eficaces y poderosos del planeta, se antojaba rápida y fulminante. Bastaría, de entrada, una maniobra de control total del cielo y su sólida red de espías infiltrados en el mismísimo corazón del poder iraní, para poder aniquilar a las fuerzas y a los dirigentes del país. Los objetivos de la guerra fueron divulgados desde el inicio de la ofensiva: la imposición de un cambio de régimen político en Irán, previa destrucción de sus infraestructuras militares (capacidades de defensa aérea y bases de lanzamiento de misiles), desencadenando una campaña de asesinatos contra sus dirigentes, mientras se fomentaba revueltas populares que coronarían la operación de liberación militar. Los asesinatos (Ali Jameneí, Ali Larijani ) marcan la identidad de la aventura bélica de Benjamin Netanyahu y los halcones estadounidenses. Donald Trump se ha plegado de buen grado a la visión israelí sobre Irán y Oriente Medio, que utiliza el caos generado en torno al territorio de Israel como única garantía de seguridad. Y actúa con absoluto desprecio del derecho internacional, convirtiendo definitivamente la guerra preventiva —aquella respaldada por el trío de las Azores— en la norma y el derecho del más fuerte, en la ley.
No por melancólico deja de ser entretenido repasar cómo se llevan los países europeos con su Historia. En Alemania, ya lo sabemos, el pasado dicta el presente. En Italia, el lugar donde todo ha ocurrido antes, tienden a repetir una Historia que les ha enseñado a ser sinuosos. Y si en Italia repiten la Historia, en Francia nada querrían más que repetirla. E incluso podemos pensar que buena parte de los males de la Gran Bretaña actual provienen de la conciencia dolorida de no poder hacerlo.
El martes el Real Madrid eliminaba al Manchester City de Guardiola en la Champions. Mientras, a la chita callando, un millón de personas estaban pendientes en Youtube de las andanzas de Frank Cuesta, Labrador, Dakota o Aída Nizar en el último hit del mundo digital, La cárcel de los gemelos.
Jürgen Habermas rondaba los 16 años cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y descubrió que aquel panorama de ruinas y desolación era obra de los suyos. Aquella muchachada de rostros sonrosados y cabellos rubios, esos cuerpos ágiles que celebraban su fortaleza física, los que acudían en familia a los lugares históricos y las excursiones para hacer patria, los que canturreaban himnos y proclamas y levantaban el brazo y bajaban la cabeza como signo de obediencia al Führer, esos, los de la gran Alemania, habían producido un desastre descomunal. Sin ese gesto de perplejidad ante el horror es imposible entender la obra de ese filósofo que murió el sábado a los 96 años. Su último artículo publicado en este periódicoúltimo artículo suyo que apareció en este periódico es del 30 de noviembre de 2025, y trata de Europa. Siguió hasta el último minuto al pie del cañón.
Ana Crespo entendió que LinkedIn servía para algo más que buscar trabajo. Esta madrileña de 46 años, residente en Miraflores de la Sierra, un municipio al norte de la capital, mantiene habitualmente abierta la pestaña de la plataforma en su ordenador. Es su ventana al mundo de las oportunidades laborales y al vasto océano de los contactos profesionales. Pero también es algo más. “Se ha convertido en el rincón del café donde siempre hay alguien para charlar y pasar el rato”, confiesa desde una discreta oficina en su casa, donde ejerce como redactora publicitaria.
Para adentrarse en uno de los santuarios secretos de la camelia en Galicia no hay que pagar entrada ni saberse un santo y seña. Hay que ganarse la confianza del dueño. Y jurar que no robarás, ni semillas ni ramas —aunque durante el paseo él mismo te vaya llenando las manos de flores—, porque el verdadero tesoro, para los coleccionistas de camelias, está en la genética. La caprichosa genética les ha empujado a atravesar continentes, a rastrear la selva, a buscar contactos hasta en el infierno, a pagar miles de euros, o a trabajar paciente, discretamente, durante muchos años para conseguir sus propias variedades. Son flores únicas o casi únicas en el mundo. Por eso robar está tan mal visto y es tan injusto.
Son una docena de internos del módulo 10 de la prisión provincial Las Palmas I. Entran en silencio y ocupan rápidamente las filas delanteras del pequeño salón de actos. Una vez comienza la clase, hay prisas por ser los primeros en mostrar los deberes. “Querido Dios”, comienza a leer Javier, un hombre de mediana edad que ha recreado un intercambio epistolar entre el ser supremo y Satanás. “Todavía no entiendo cómo has elegido esta vía para hablar conmigo...” Le sigue Gustavo, un recluso que ha imaginado cómo sería un intercambio con un familiar en Colombia; un tercero de acento andaluz que le recuerda a su primo episodios de juventud; otro más que se pone en la piel de Íñigo Errejón... Estos reos participan en el taller de literatura epistolar impartido en El Salto del Negro —nombre con el que se conoce popularmente esta cárcel—, una de las actividades con las que se trabaja para lograr la reinserción. “Yo leía cero”, asegura a su término Josué, mecánico y buzo de profesión. “Ahora he encontrado otro objetivo en la literatura. Leer abre otros mundos”, relata aferrado a un ejemplar de Paradero desconocido, de la estadounidense Kathrine Kressmann Taylor —una referencia del género epistolar—.
A un lado están las patronistas. Al otro, las costureras. Al fondo se sientan las técnicas. En femenino, porque de sus 70 empleados 63 son mujeres. Las paredes las recorren estanterías llenas de carpetas con figurines y rollos de tejidos. En las mesas se agolpan máquinas de coser, alfileteros, patrones cortados en papel y prototipos diseccionados en un estudio de costuras minucioso. En los talleres de Castor srl en Castellucchio, a 15 kilómetros de Mantua —uno de los vértices, junto con Verona y Brescia, del triángulo de la producción de moda del norte de Italia—, las creaciones de los diseñadores dejan el terreno de las ideas para materializarse en una realidad. “Me gusta decir que somos sus manos”, dice Angela Picozzi (Mantua, 51 años). “Interpretamos lo que tienen en la cabeza”.
El agua ha comenzado a rebosar por la presa de Puente Navarro este jueves, una señal inequívoca de que el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel ha alcanzado su máxima capacidad. No ocurría desde hace una década, en 2016. Este humedal, una llanura de inundación única en Europa situada en Castilla-La Mancha, cuenta con 1.750 hectáreas inundables, en las que descansan, se alimentan y reproducen miles de aves migratorias.
El Ejecutivo catalán ha aprobado un suplemento de crédito por 5.998,65 millones después de haber retirado los Presupuestos del Parlamento para darse más margen de negociación con ERC. El Gobierno de Salvador Illa deberá reabrir ahora unas cuentas que preveían un gasto récord de 49.162 millones de euros, el 10,3% más que el año pasado y el 22,8% más que en los últimos Presupuestos. Estas son las claves de lo que viene a partir de ahora:
Han pasado diez años desde que Bad Gyal decidió poner de moda el autotune versionando en catalán Work de Rihannna. Fue en 2016 (cuando empezaban a sonar palabras como viralidad o trap) que una joven de tan solo 19 años de Vilassar de Mar empezó a enamorar a los más jóvenes y a escandalizar a sus padres. Desde su habitación salieron temas como Mercadona o Fiebre, ahora considerados auténticos himnos por fans que recitan sus letras como otros recitan la Biblia. Y todo, con unos looks y una puesta en escena que se podrían resumir en una de sus frases más repetidas: “no hay nada más feminista que hacer lo que te dé la gana”.
De los 65 países que criminalizan la homosexualidad en el mundo, 33 se encuentran en África, según datos de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA). En los últimos años, el continente ha vivido una ola regresiva, alimentada con financiación de organizaciones extremistas occidentales, que han extendido sus tentáculos para diseminar la agenda anti-LGTBIQ+ más allá de las fronteras de sus países. Mientras, políticos e iglesias africanas apelan a la identidad y al sentimiento anticolonial, al defender que la homosexualidad es una imposición occidental.
La peor pesadilla de un banquero central que se precie de independiente es una escalada sin control de los precios. Es lo que sucedió en la zona euro a partir de 2022, cuando el estallido de la guerra en Ucrania disparó el precio de la energía y aceleró la espiral alcista de precios que ya se había iniciado con el fin de la pandemia. El descorche de la actividad provocó el colapso de las cadenas de suministro, una amenaza que se cierne de nuevo ante la economía global con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria marítima que tiene en vilo el consumo de petróleo y de gas en todo el mundo y que está encareciendo de forma alarmante el coste de la energía. El BCE está preparado para afrontar los estragos de una posible crisis energética y asegura haber aprendido de 2022. Entonces, tanto el BCE como la Reserva Federal valoraron el alza de precios como un fenómeno transitorio, un error de cálculo que provocó después un traumático encarecimiento del precio del dinero que casi termina en una recesión.
Las guerras no se ganan ni las dictaduras se forjan sin la ayuda de la propaganda. Y los regímenes represivos no perviven en el tiempo si no se les come la cabeza a los ciudadanos, sobre todo a las más jóvenes generaciones, las que aún están por formar, a las que directamente se les lava el cerebro. Y aquí está para recordarlo un documental pergeñado por un valiente don nadie, y completado junto a un profesional del cine. Pavel Ilych Talankin, un joven coordinador de eventos y profesor en una escuela de una localidad rusa de apenas 10.000 habitantes, sita en los Urales, y David Borenstein, cineasta estadounidense especializado en política internacional, acaban de ganar el Oscar al mejor documental con Mr. Nobody contra Putin, impresionante película que no ha pasado por los cines españoles, pero que se puede ver desde hace unos días en las plataformas Filmin y Movistar.
Mr. Nobody contra PutinDirección: David Borenstein, Pavel Ilych Talankin.
Género: documental político. República Checa, 2025.
Plataformas: Filmin y Movistar.
Duración: 90 minutos.
A mediados del pasado enero, Matt Damon desveló a los medios de comunicación lo que parecía un secreto a voces desde hacía tiempo: que Netflix hace películas pensando en la gente que no suelta el teléfono móvil ni a tiros, y que recomiendan que la esencia del argumento y los intríngulis de la trama “se repitan tres o cuatro veces a través de los diálogos”, no vaya a ser que la primera o la segunda pille a alguien dando un “me gusta” a una historia de Instagram o poniendo un emoticono a un WhatsApp. Las diferencias entre ver una película en el cine o hacerlo en casa son evidentes para cierto tipo de espectador, y las declaraciones de Damon, realizadas además durante la promoción de un producto de acción de Netflix, El botín, no se van de la cabeza a lo largo de las dos horas que dura Zeta, ambiciosa producción española para Prime Video, que se estrena este viernes en exclusiva en la plataforma. Cine comercial español de espionaje para ver en casa. Y, sobre todo, para no perderse nunca con la trama.
ZetaDirección: Dani de la Torre.
Intérpretes: Mario Casas, Luis Zahera, Mariela Garriga, Nora Navas.
Género: espionaje. España, 2026.
Plataforma: Prime Video.
Duración: 127 minutos.
Estreno: 20 de marzo.
Una hija en Tokio se estrena en España cuando el Código Civil japonés está a punto de incluir la custodia compartida para padres divorciados. Sucederá el próximo 1 de abril, tras un agrio y complejo debate social. Sin entrar en detalles, aunque aportando alguna pista para intuir el contexto, la película narra el caso de un padre, un francés afincado en Japón, que desde hace años tiene prohibido cualquier contacto con su hija.
Una hija en TokioDirección: Guillaume Senez.
Intérpretes: Romain Duris, Judith Chemla, Mei Cirne-Masuki, Yumi Narita.
Género: drama. Francia, 2024.
Duración: 98 minutos.
Estreno: 20 de marzo.
El color es luz reflejada, y entre todos, pocos como el amarillo para Vincent van Gogh, que exprimió sus posibilidades durante su estancia en Arlés, al sur de Francia (1888-1889). Allí pintó la serie de Los girasoles en cinco cuadros con las flores en un jarrón. Para el artista, que había abandonado la oscuridad de su primera etapa en Países Bajos, la complejidad de este tono le llevó a emocionarse y asociarlo al fulgor del sol. Qué significaba para él y para sus colegas, y cómo sirvió de símbolo de modernidad e independencia en la literatura y la moda de finales del siglo XIX y principios del XX, son las preguntas que trata de responder -hasta el 17 de mayo- la muestra titulada Amarillo. Más allá del color favorito de Van Gogh, en el museo dedicado al artista en Ámsterdam.