ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Los envíos de las empresas españolas a la India están muy lejos de guardar correlación con el tamaño del país, el más poblado del mundo con 1.450 millones de personas. Alrededor del 18% de los habitantes del planeta son indios, mientras que las exportaciones españolas al país asiático representan solo el 0,5% de las ventas en el exterior. La buena noticia es que, en este mercado poco explorado, el margen de crecimiento se antoja enorme, y se multiplica tras el acuerdo comercial alcanzado este martes entre Nueva Delhi y Bruselas para reducir los aranceles mutuos.
En otra demostración de dar marcha atrás, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se desdijo el sábado de las declaraciones en las que atacó y menospreció la labor de las tropas británicas en la guerra de Afganistán (2001-2021): “Se quedaron en la retaguardia, lejos de la primera línea de batalla”, había afirmado el mandatario el jueves en el Foro Económico Mundial de Davos. Sus palabras irritaron hasta al primer ministro británico, Keir Starmer, generalmente más comedido en sus respuestas al republicano. Dos días después, Trump cambió de discurso: “Los grandes y muy valerosos soldados del Reino Unido [...], estuvieron entre los más grandes de aquellos guerreros”, publicó en su red social, Truth.
Hace 40 años, en plena guerra fría, asistimos en directo al accidente más trágico de la historia espacial. A los 73 segundos de haber despegado de Cabo Cañaveral en Florida, el transbordador Challenger se desintegró en el aire. Murieron siete personas, entre ellas la primera maestra en viajar al espacio... Sus familiares miraban, paralizados.
El 24 de febrero se cumplirán cuatro años de la invasión rusa de Ucrania. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y su equipo han enviado señales en las últimas semanas de que este mes puede ser decisivo para sellar un acuerdo de paz. Es un factor decisivo la impaciencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para apuntarse el triunfo diplomático, sobre todo la presión que ejerce sobre Kiev. También lo es el agotamiento que sufre la población del país invadido. Mientras, Moscú, incapaz de doblegar a su rival, aguarda a que la Casa Blanca le facilite las cosas: más allá de la entrega de Donbás, el Kremlin no renuncia a sus aspiraciones sobre Ucrania entera.
El Gobierno de Keir Starmer ha decidido finalmente impulsar una de las reformas económicas de su programa electoral que más entusiasmo suscita en el ala izquierda del Partido Laborista y más resistencia genera entre los particulares, empresas, fondos e instituciones propietarias de patrimonio inmobiliario en el Reino Unido. El primer ministro anunció este martes que la renta anual que pagan los propietarios de una vivienda en régimen de leasehold —a medio camino entre la propiedad y un alquiler de muy larga duración— no podrá superar las 250 libras esterlinas (unos 288 euros). Los nuevos apartamentos que se construyan, añadió Starmer en un vídeo en Tik Tok (que el dirigente nunca había usado para un anuncio de este tipo), no podrán ser vendidos bajo ese régimen. Y los vecinos de bloques que actualmente tienen este peculiar contrato de compraventa podrán organizarse para pasar a un régimen de propiedad mancomunada.
Un conflicto en los Balcanes rara vez se soluciona con la acción de una sola persona. Pero el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, se encuentra ahora en una posición privilegiada para influir en la estabilidad de una región históricamente convulsa. Su partido, Vetëvendosje (Autodeterminación), obtuvo el 51,11% de los votos en las elecciones legislativas del 28 de diciembre, un resultado que desbordó incluso los pronósticos más optimistas. No está claro, sin embargo, qué uso hará Kurti de esa cómoda mayoría. Sus críticos lo definen como intransigente y terco, partidario del “todo o nada” cuando se sienta a negociar frente a Serbia. Sus defensores opinan, sin embargo, que Albin Kurti, de 50 años, es leal a sus principios e implacable contra la corrupción.
Existen pocas dudas de la vinculación entre el dinero y la geopolítica, y la historia del euro digital solo reafirma este vínculo. La Comisión Europea presentó las propuestas legales para su desarrollo en junio de 2023 y ahí quedó, sin mucho impulso político hasta que Donald Trump volvió a la Casa Blanca. Entonces el papel de Piero Cipollone (64 años, Avezzano, Italia), el miembro del comité ejecutivo de Banco Central Europeo (BCE) encargado del euro digital, ganó enteros. Antes de llegar a Fráncfort, hizo buena parte de su carrera en el Banco de Italia, donde llegó a subgobernador. En noviembre de 2023 entró en el directorio que se encarga del día a día de la máxima autoridad monetaria, y pasó a dirigir un proyecto clave con el que la UE esperar reducir la dependencia de empresas estadounidenses como Visa, Mastercard o American Express para los pagos electrónicos.
A principios de enero, un enjambre de drones se adentró en los cielos de la ciudad de Merowe, en el Estado Norte de Sudán. El ejército regular informó unas horas después que habían sido lanzados por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y derribados antes de golpear la mayor presa del país e instalaciones militares cercanas. Apenas unos días después, a cientos de kilómetros de distancia, fueron los rebeldes quienes presumieron de haber interceptado un dron del ejército mientras sobrevolaba Nyala, la capital de Darfur Sur y uno de sus bastiones.
Bajo la presión de los aranceles de Washington, India y la UE acordaron ayer los contornos de un acuerdo comercial tras casi 19 años de negociaciones intermitentes. El acuerdo podría facilitar considerablemente el acceso al mercado para ambos, que comparten una relación comercial de 180.000 millones de euros.
Estados Unidos abandonó oficialmente este martes el Acuerdo de París, el pacto que rige desde 2015 los esfuerzos internacionales contra el cambio climático. Y el mundo siguió girando. Es la segunda vez que Donald Trump ordena sacar a su país de este pacto. Nadie siguió sus pasos en su primer mandato y nadie los ha seguido ahora. La lucha por la descarbonización sigue adelante ignorando a Washington.
Han detenido a un niño de cinco años. Ha ocurrido en Estados Unidos. Lo ha detenido la policía migratoria, que ha apresado a otros niños también. Uno se pregunta que cómo es posible y, al otro reel, aparece un baile viral y luego una imitación y luego un gato y, como te quedes unos pocos segundos, todo serán vídeos de gatos. No hará falta más: unos pocos segundos son ya una inmensidad. Antes se mercadeaba con el dinero y ahora se mercadea con la atención, tan maleable como los miedos.
Imagina que una noche un hombre común, casado, con hijos, se rompe. Algo no va bien en su interior. Ni es dolor físico ni una tristeza concreta ni un problema identificable. Es una sensación de falla, como si algo esencial estuviera mal ajustado dentro de él. Intenta describirlo a su esposa. Le dice que no se siente bien, que algo ocurre. Ella responde: ¿te duele algo?, ¿quieres un médico?, ¿es el estómago? Él no sabe contestar. No puede nombrarlo, la conversación se atasca. Ella se irrita ligeramente: necesita un diagnóstico concreto, bien sabe la frustración que genera un hombre buscando palabras y quedándose a medias. Él sólo puede repetir que “es algo” pero no sabe qué. El lenguaje falla. Y ese es el punto: las cosas que no se saben nombrar porque no se sabe lo que son. El relato podría ser de Raymond Carver. Carver trabaja muy bien la relación con el lenguaje y la comunicación en matrimonios erosionados, trabajos precarios, culpa, violencia sorda y personajes que apenas entienden lo que les está ocurriendo como para además poder explicarlo. La desolación que supone no encontrar palabras y el comprensible rechazo que genera alrededor: qué pasa contigo, por qué no hablas. Con la edad he aprendido a evitar ese rechazo no exponiéndome: darme de baja de un evento, anular un compromiso el día anterior, desaparecer unos días o unas horas, lo que haga falta, para encerrarme en casa yo solo con algo que no sé qué es, pero es claramente una falla, una ruptura del sistema, una sensación desconocida a la que voy poniendo nombres para no escandalizar (ansiedad, que es una palabra en auge) pero yo sé, y esa sensación mía también sabe, que no es ansiedad, que ni siquiera tiene por qué ser algo. Cuántas veces queremos cerrar una discusión con un amigo o un amor o un familiar y decimos: “¡Y una cosa más!”. Y no encuentras esa cosa. No hay nada que decir, te quedas en blanco. Cuánto tiempo se tarda en aprender que hay cosas que no se dicen ni por timidez ni por impotencia ni por cansancio. Cuántas veces nuestras vidas son intraducibles porque sus idiomas están aún por inventar.
Tots els homes per naturalesa volen saber és una frase d’Aristòtil i també és l’últim títol traduït al català de la francesa d’origen algerià Nina Bouraoui. Nascuda el 1967, és una escriptora del Magrib, escindida entre dues identitats reconciliables després de la guerra d’independència i la guerra civil que va venir després.
Tots els homes per naturalesa volen saber Nina Bouraoui Traducció d’Anna Casassas Les Hores 200 pàgines. 19,90 eurosEl fotógrafo de Atlanta Ryan Vizzions lleva cinco años y medio en la carretera documentando “qué clase de país es Estados Unidos en este tiempo convulso”. El día en que un agente del ICE mató de tres disparos a Renee Good, una poeta de 37 años que protestaba por la actuación de la policía migratoria de Donald Trump en Minneapolis, Vizzions estaba a unas tres horas de allí. Y no lo dudó: se montó en la furgoneta blanca en la que vive, una máquina destartalada que dice “Prensa” en uno de sus costados, y puso rumbo al lugar del crimen.
És una estranya impressió, la de veure passar el caos de lluny, salvar-te’n pels pèls. Per una vegada, no patir el col·lapse ferroviari quan estava escrit que el patiries, quan t’havies acostumat a parar la galta amb les malvestats de Rodalies. Els usuaris de la R3 del tram afectat per les obres de desdoblament viuen de fa mesos avesats al servei alternatiu de bus. A les bones condicions d’aquest servei, si parlem, com a mínim, dels busos que van directes de la Garriga a Barcelona. L’única pega és que no n’hi hagi més freqüència en les hores que no són tingudes per punta. Però la realitat és que els antics usuaris del tren ara experimenten la possibilitat de viure una cosa que la R3 els negava: saben l’hora que arribaran a Barcelona. Si no passa una excepció de trànsit, en mitja hora són a Fabra i Puig.
En una industria tan competitiva y voraz como la musical, donde cada temporada se catapultan estrellas igual de jóvenes que efímeras, seguir siendo vigente tras una década sin publicar un álbum roza el milagro. Ese es el caso de Rihanna. Esta misma semana se cumplen 10 años de Anti, su último disco, y la autoimpuesta pausa no le ha pasado factura. Al contrario. Hoy es la cuarta artista más escuchada en Spotify, con más de 100 millones de oyentes mensuales, y sus canciones siguen siendo disfrutadas tanto por el público que vivió su hiperactividad creativa en primera persona como por una generación Alfa que jamás la ha visto en directo. Una escena reciente lo resume bien. Hace unos días se hizo viral un vídeo que la cineasta Chloé Zhao compartió en Instagram, en el que el elenco de Hamnet celebraba el final del rodaje al ritmo de We Found Love, aquel himno que Calvin Harris le produjo en 2011. Así funciona su legado: mientras en la última década ha centrado sus esfuerzos en otros frentes más rentables que su propia discografía, el mundo sigue dándole al play como si no hubiera pasado el tiempo.
El titular de todos los medios generó una gran alarma entre casi 10 millones de pensionistas, un colectivo con una enorme influencia política en un país muy envejecido como España: el Congreso tumbó el decreto de la revaloración de las pensiones este martes. La nómina de enero no está en juego, se va a pagar con la subida que decidió el Gobierno, el 2,7%. Pero la de febrero sí está en el aire, y se empieza a resolver su pago a mediados de ese mes. Si no se resuelve antes, los pensionistas recibirían de media 50 euros menos en esa paga. Y eso supondría un terremoto político de consecuencias difíciles de calcular.
España crece aproximadamente el triple que la media europea, básicamente por dos motores a reacción: los bajos precios de la energía —España tiene ventaja por las renovables por vez primera desde la Revolución Industrial— y la migración. El Ejecutivo pactó en Bruselas la excepción ibérica en su día y ha seguido incentivando el uso de renovables por el lado energético. Y llevaba meses estudiando cómo acometer la regularización de aproximadamente medio millón de inmigrantes en situación irregular, a pesar de un contexto europeo e internacional muy restrictivo en política migratoria. España lleva meses alejada de ese consenso que abrazan tanto Estados Unidos con Donald Trump como la mayoría de los Gobiernos europeos, incluidos socialdemócratas como Reino Unido y Dinamarca. La vía de la iniciativa legislativa popular en el Congreso estaba cegada, básicamente por la negativa en redondo de dos de los socios de investidura, PNV y Junts. Finalmente, La Moncloa vio una ventana de oportunidad para sacar adelante esa medida vía decreto. La negociación política —con Sumar, con Podemos, dentro del propio Ejecutivo— iba por un lado. Pero un reducido equipo ha trabajado durante más de año y medio en La Moncloa el Gobierno estudiando los pros y los contras. Por el lado económico se manejaban varios informes internacionales de regularizaciones similares, en Italia y en Francia, por ejemplo. Y en especial dos estudios, firmados por académicos de la Pompeu Fabra y de la Carlos III, que estiman los efectos económicos de dar papeles a los inmigrantes. Uno de ellos tiene 27 páginas y montones de ecuaciones, tablas y datos; el otro, 69 páginas cargadas de más y más datos, tablas y ecuaciones. Pero sus conclusiones son similares: los efectos económicos de una regularización son positivos.
Pamela (nombre ficticio) toma un café manchado en una terraza de Prosperidad, en Madrid, y contesta sin parar con notas de voz a sus familiares. La última vez que fue entrevistada por este diario fue a solo unas calles de ahí, mientras mostraba el lugar donde vivía con su marido: un zulo sin ventanas ni apenas oxígeno, donde ni siquiera podía ponerse de pie, un bar convertido en vivienda donde sobrevivían seis personas a cambio de unos 1.800 euros. Han pasado casi dos años desde que salieran de Bogotá (Colombia), ella unos cuantos más desde que lo hiciera desde Caracas (Venezuela). Aunque si se para a pensarlo, siente que más bien ha pasado una vida. “¿De verdad es cierto eso que dicen las noticias?“, pregunta.