ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
La empresaria Andrea Terumi Nakagaito, de 50 años, camina con paso ligero por Liberdade, un barrio de São Paulo donde ancianas encorvadas de ojos rasgados eligen con mimo las verduras, triunfan el sushi y los palillos, las tabernas más genuinas guardan la botella de sake del cliente hasta próxima visita, y, al alzar la vista, aparece un gigantesco mural del monte Fuji. ¡Bienvenidos al rincón más japonés de Brasil! Tres de los cuatro abuelos de Terumi Nakagaito llegaron desde el imperio del sol naciente a principios del siglo XX. Arribaban gracias a programas de emigración organizada, la mayoría a trabajar en las fincas de café del interior de São Paulo, aunque algunos fueron enviados incluso a colonizar remotos rincones de la Amazonia.
Europa ha perdido la carrera de la IA, pero aún puede situarse en el grupo de cabeza de la próxima tecnología del futuro: la computación cuántica. La Comisión Europea comenzó en 2018 a invertir 1.000 millones de euros en centros, laboratorios y redes cuánticas que conforman hoy uno de los ecosistemas más avanzados del mundo. La aplicación cuántica comercial no llegará hasta finales de esta década y este es el momento en el que la inversión puede evitar que el continente pierda otro tren.
Dos años después de iniciar la negociación para mejorar la prevención de los riesgos laborales en España, el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CC OO y UGT han alcanzado un acuerdo para cambiar la normativa en el que no participan las patronales CEOE y Cepyme. La última reunión entre las centrales y el Gobierno tuvo lugar el 26 de noviembre y, desde entonces, han continuado los contactos hasta alcanzar un consenso en el contenido, según confirman los sindicatos y el Ejecutivo. Los órganos directivos de UGT y CC OO han dado el visto bueno al pacto en los últimos días, que también confirman desde el departamento que dirige Yolanda Díaz. Está previsto que el acto de firma tenga lugar el 10 de febrero, una normativa con la que el Gobierno intenta atenuar el drama de la siniestralidad laboral.
El buque petrolero Ocean Mariner llegó a Cuba el 9 de enero con un cargamento de petróleo desde México. Ese es el último registro de una embarcación con unos 80.000 barriles de crudo enviados por Petróleos Mexicanos (Pemex) a la isla. México ha defendido en las últimas semanas su papel como proveedor de hidrocarburos ante la situación crítica de Cuba y se ha convertido en una de sus últimas líneas de energía desde el exterior. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha insistido en que una parte de ese petróleo es ayuda humanitaria sin ofrecer mayores detalles sobre los cargamentos que, desde 2024, han cubierto una significativa parte de la demanda de hidrocarburos en la isla. Donald Trump ha frenado los planes del Gobierno mexicano con un decreto que impone aranceles a los países que entreguen crudo a Cuba.
La maquilladora Pat McGrath (Northampton, Reino Unido, 55 años) no es una viajera minimalista. Lleva décadas saltando de pasarela en pasarela o aterrizando en sesiones de fotos con decenas de maletas y baúles —ha contado hasta 80 bultos— con miles de productos. Pintalabios de todos los colores, sombras en cualquier acabado, pegamento facial, cristales decorativos, pestañas postizas o un buen arsenal de bases de maquillaje para cualquier piel (en los noventa, la supermodelo Naomi Campbell decía que McGrath era la única que acertaba con su tono). Nunca sabe si el creativo con el que colaborará cambiará de idea y pedirá un labio dorado o un ojo con plumas y ella es la reina del porsiacaso. Por eso recuerda que enloqueció cuando accedió al archivo de Louis Vuitton, la casa maletera por excelencia: “De pequeña soñaba con sus baúles, iba a mercadillos con la esperanza de encontrar alguno”, evocaba en una reunión con prensa internacional el pasado julio en París. Desvelaba entonces su último trabajo, La Beauté Louis Vuitton, la primera colección de maquillaje de la firma francesa para la que ha fichado como directora creativa de la división cosmética. “Llevo trabajando en su backstage más de 20 años y siempre había sentido que necesitaban maquillaje. Ha sido una evolución natural”, añadía por videollamada en una entrevista concedida a este medio unos días antes de Navidad.
De pequeño, Ed Alcock escuchaba en casa la historia de la muerte a los 17 años del tío Kendon. “Sucedió en el fondo de la mina”, le contó un día su madre, Sheila. “Trabajaba ahí desde que había dejado la escuela. Una sección de la galería se hundió e hizo caer sobre él una grúa pesada que lo aplastó y le causó lesiones en la cabeza. Sacaron su cuerpo de la mina, pero nunca recobró el conocimiento”.
Pocas actrices atraviesan un momento tan dulce como Judith Fernández (Corcubión, 24 años). Gallega de nacimiento y escocesa de adopción, criada en el nomadismo de una familia marcada por el fútbol profesional, encadena proyectos como Entrepreneurs, Las hijas de la criada o Rondallas. En la emocionante película de Daniel Sánchez Arévalo da vida a una joven que busca recomponerse tras la muerte de su padre. A pesar del éxito, insiste en ir partido a partido y avanzar con humildad: “Cuida a quien ves subiendo las escaleras porque te lo encontrarás bajando”.
El PP llevaba toda la semana calentando políticamente el funeral religioso que se celebró el jueves en Huelva por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz y este viernes optó por lanzarse en tromba contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su ausencia en la ceremonia. Génova sostiene que “no va a hacer política con los muertos” y defiende que está conteniendo el tono contra el Ejecutivo desde que sucedió el descarrilamiento del tren el pasado 18 de enero, pero en la dirección del PP no ocultan su interés en que lo sucedido desgaste al PSOE en las siguientes citas electorales. “El malestar ciudadano que no puedan manifestar contra Óscar Puente en un homenaje de Estado lo acabarán manifestando contra María Jesús Montero en las elecciones autonómicas de Andalucía”, argumentan fuentes de la cúpula del PP mientras el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, se resguarda y evita la refriega política.
Una dècada després del suïcidi del seu pare, mort als 44 anys, Pol Guasch (Tarragona, 1997) prova de posar paraules al buit que va deixar en un nou llibre, Relíquia. L’autor, considerat un prodigi de les lletres catalanes des del seu debut als 24 anys, quan va irrompre amb una veu rara, lírica i poderosa, afronta ara per primer cop el repte d’escriure sobre la seva vida. Al llibre, l’escriptura s’encalla, vacil·la, no sempre consola. Això el porta a buscar aire fora del relat familiar. Recorre les vides d’escriptors que també van triar el suïcidi i les seves notes finals, com si aquesta constel·lació d’últimes frases l’ajudés a entendre el que l’autòpsia del seu pare, teclejada en una tipografia tan absurda com la famosa Comic Sans, no aconsegueix explicar. El resultat és un llibre colpidor, que és alhora elegia i intent de reconstrucció.
RelíquiaPol Guasch Anagrama 152 pàgines. 18,90 eurosEn muchos ateneos, clubes, centros cívicos… se juega a la Botifarra o se dan cursos de iniciación a este juego de cartas. Pero en Platja d’Aro, un grupo de amigos con buen humor ha querido dar mayor empaque a la cosa y ha fundado la Universitat de la Botifarra. Cuando llamé para ir a verlos me atendió el “secretario académico”, Jordi Armengol. Platja d’Aro es la primera facultad de esta singular universidad que, gracias a otras gentes, ya tiene planes para expandir su campus. En Sant Feliu de Guíxols abrirá la segunda. De allí es la rectora, Txell Roca. En esta jocosa emulación académica no se canta el Gaudeamus igitur ni se visten birretes. Lo que hay es el deseo de fomentar la Botifarra. “Y para conseguirlo había que hacerlo divertido”, comenta Armengol. “La Botifarra se juega, menos que antes, en casinos y bares, pero no es un juego de la familia. Hay que reintroducirlo”.
Al Alvia que hace el trayecto entre Madrid y Huelva los onubenses lo llaman el tren de la bruja o la cafetera “porque los vagones no ofrecen garantías y no paran vibrar, por el estado de las vías, los retrasos, las incidencias….”, explica Salvador Romero, presidente de la plataforma para la llegada de la alta velocidad a Huelva. “Lo único seguro que saben los onubenses cuando se montan en un tren es que no saben a qué hora van a llegar a su destino. Estamos hartos de ser siempre los olvidados”, abunda. El malestar por el abandono y la falta de inversiones ferroviarias —pero también del resto de infraestructuras— en la provincia onubense viene de décadas, pero en los últimos años las reivindicaciones por parte de la clase política y empresarial se han intensificado, al igual que la irritación de los usuarios, que demuestran en redes sociales que no se resignan a acostumbrarse a no llegar casi nunca a tiempo cuando viajan de o hacia la capital de España o se desplazan en el tren de media distancia que los une con Sevilla. Esas son las dos únicas conexiones en tren para salir de la provincia. Ese aislamiento se ha convertido en una realidad lacerante con el descarrilamiento de Adamuz. Con la suspensión de la alta velocidad con Andalucía occidental, Huelva ha quedado prácticamente incomunicada y paralizada. Los onubenses exigen la normalización de las comunicaciones en tren, pero, sobre todo, demandan un compromiso firme por parte de las administraciones para dejar de ser el “Finisterre ferroviario”.
Han pasado casi dos años desde que una joven llamada Noelia, que ahora tiene 25 años, solicitó formalmente la eutanasia. Su petición fue aceptada, pero su padre no estaba de acuerdo. El caso lleva un largo recorrido judicial, que concluyó este jueves en Tribunal Supremo.
El Gobierno anunció el martes el inicio de un proceso de regularización que afectará a alrededor de 500.000 extranjeros en situación irregular. Muchas de estas personas estarán ya incluidas en el padrón municipal que se refleja en las estadísticas de población.
Lo de María y Teresa fue un auténtico flechazo amistoso. La primera, más joven, haría mejor centrándose en sus asuntos, en su trabajo, donde, por si no tuviera poco con lo suyo, sus jefes se revelarán como poco menos que unos abusones; pero su amiga y su aura magnética no dejan de rondarle la cabeza. Lejos de allí, en Italia, Verónica se enfrenta a otra clase de mortificaciones: lleva años sometiéndose a una estricta dieta con la que solo se permite ingerir diariamente pan y agua, a excepción de alguna mandarina los viernes. En México, y aunque solo ellas saben del vínculo que las une, la íntima relación entre Juana Inés y María Luisa está provocando más de un susurro. De vuelta a España, Teresa anda desquiciada intentando cuadrar las cuentas de las empresas que dirige, mientras María —otra, no aquella amiga que acabará torciéndose— lleva una racha tan afligida que no puede parar de llorar. Y eso que no tiene que bregar, como le ocurre a Luisa, con las veleidades del estrellato.
Hicieron un documental sobre mi nada humilde persona, que me pareció cariñoso y muy aceptable, pero al que colocaron un título que me da grima. Se llamaba El crítico. Nunca busqué una definición romántica al oficio con el que me he buscado el pan, pero jamás podré identificarme con eso tan prosaico, ampuloso, melifluo, de ejercer de crítico. Me parecería aún menos ofensivo que me calificaran como un político, un traficante, un proxeneta, un director de la banca, un ejecutivo de las tecnologías, esas profesiones tan provechosas.
Mientras practicamos esa costumbre de ahora que es la conversación desolada sobre las calamidades del presente —las internacionales y las domésticas, por usar el nuevo calco infeccioso del inglés— la amiga que se sienta a mi lado me dice, no sé si con ímpetu combativo o con la ironía de la resignación:
Es la escena más bella de El Ministerio del Tiempo. Julián, uno de los funcionarios, hace algo que tiene prohibido por contrato: advertir a Federico García Lorca de que no vuelva a Granada porque allí va a ser asesinado. Lorca no da crédito, así que viajan hasta los ochenta para ver a Camarón cantando La leyenda del tiempo. Federico se emociona, como cualquiera que vea la escena y no sea un necio. Y le dice al funcionario que si, después de tantos años, España le recuerda, al final no ganaron sus asesinos: ganó él.
Lo que son las cosas. En España la mujer del presidente afronta una especie de proceso fantasma, un partido de pimpón entre el instructor y el tribunal que le va corrigiendo hasta que veamos dónde cae la pelota. En Francia, la primera dama tuvo que llevar a juicio a los creadores del bulo de su transexualidad. Y en EE UU, el país cuya democracia parece que llegamos a admirar algún día, tenemos a Melania Trump en plena promoción de su documental de autobombo. Los mundos paralelos en los que transcurre nuestro presente siguen multiplicándose más rápido de lo que podemos asimilar.
Hagamos un experimento mental. El Doctor No te saca el cerebro del cráneo y lo mete en un frasco con todos los nutrientes necesarios para mantenerlo vivo. Pone especial cuidado en conectar tus ojos y tus oídos, que siguen puestos en tu cabeza como siempre, a unos cables de alta tecnología que los mantienen unidos a las zonas correctas del cerebro, es decir, las áreas primarias del procesamiento visual y auditivo. Lo que tus ojos ven y tus oídos oyen llega por tanto al cerebro como siempre. Así que allí estás tú, mirando tu cerebro metido en un frasco. Bien, ahora responde: ¿dónde está tu consciencia?