ARTICULO PRIMERO.- Conformar, el Comité de Dirección de...
"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Olga Portnaya (42 años, Los Ángeles) nunca se imaginó que Dogue, la revista de moda canina que fundó en 2019, se convertiría en una amenaza para una de las revistas de moda humana más influyentes del mundo: Vogue. Todo comenzó cuando la creadora y jefa de redacción de la publicación empezó a subir fotos a las redes sociales de Mimi Bear, su pomerania rescatada. “No existía ninguna plataforma que los celebrara y yo quería ser esa plataforma. Así fue como empezó Dogue”, cuenta a EL PAÍS. Mimi Bear fue la portada del primer número, y no lo publicó un mes cualquiera: salió en septiembre, el número más potente para las revistas de moda. 24 números y seis años después, la revista perruna se enfrenta, desde el pasado diciembre, a una demanda interpuesta por Condé Nast por infringir las normas de su marca registrada. El grupo mediático que alberga revistas como Vogue, The New Yorker o Vanity Fair presentó la demanda alegando que el logotipo de Dogue está “obviamente diseñado” para confundir a los lectores y piden la destrucción de todas las copias físicas de la revista. “Si no conseguimos registrar la marca, es solo cuestión de tiempo antes de que nos eliminen por completo”, advierte Portnaya por videollamada.
Apple nunca ha sido una marca asociada a los portátiles —ni, en realidad, a ningún otro dispositivo— baratos. Durante años, entrar en el ecosistema Mac implicaba asumir una inversión considerable, con modelos que rara vez bajaban de los mil euros. Por eso, con la presentación del MacBook Neo muchos usuarios han reaccionado con la misma pregunta: si cuesta bastante menos que otros Mac, ¿significa eso que también es mucho más limitado? ¿Merece la pena? Tras probarlo durante varios días, la respuesta es que sí puede ser suficiente, pero no para todo el mundo. La clave está en entender para qué tipo de uso está pensado este portátil.
Ella es la cofundadora y socia de la plataforma multimarca de firmas españolas Es Fascinante, un proyecto que ha puesto a muchos diseñadores patrios en el radar de los grandes compradores globales. Él lleva 16 años especializado en poner en marcha nuevos proyectos en IFEMA, donde estaba al frente de la línea de negocio de música y entretenimiento. “Nos dimos cuenta de que la propuesta estaba fuera del estándar que se requiere hoy en día. Hacía falta un perfil experto y transversal que nos ayudase y que supiera de retail, de moda española, que estuviera en contacto con diseñadores y otras pasarelas de todo el mundo”, dice Asier Labarga (Donosti, 48 años), el nuevo director de la Madrid Fashion Week. Valentina Zuloaga (Madrid, 32 años), la nueva directora creativa de la semana de la moda se incorporó como “una baza para emocionar”. Hace un año, con un proyecto diseñado por ella como hoja de ruta, se pusieron mano a mano a dar un cambio de rumbo a la pasarela. En la segunda edición ya han conseguido que se respire moda en toda una ciudad llena de espectadores internacionales.
Cuando la guerra contra Irán declarada por Donald Trump y Benjamín Netanyahu está a punto de cumplir un mes, el pleno del Congreso abordó ayer un conflicto que vulnera el derecho internacional, sacude la estabilidad del mundo entero, se ha cobrado ya centenares de víctimas e incide de forma directa en la vida y el bolsillo de los españoles, tanto por los ataques de Estados Unidos e Israel como por la respuesta de Teherán en toda la región. Era un debate muy esperado y su mejor conclusión —acaso la única positiva— fue el amplio rechazo a la guerra que mostró la Cámara Baja, congruente con el sentir mayoritario de los ciudadanos.
El 19 de marzo supimos del fallecimiento de Umberto Bossi, uno de los ciclones que recorrió la política italiana en los primeros años noventa. Nacido en una localidad de la provincia de Varese, inició su carrera política a principios de la década de 1980 como un activista del minúsculo autonomismo lombardo, influido por los ejemplos del autonomismo del francófono Valle del Aosta, y en parte por el autonomismo véneto. Era en sus inicios un nacionalismo subestatal con componentes culturales y etnolingüísticas, basado en parte en la revitalización del lombardo —lumbard—, y con muy escasas perspectivas electorales en la Italia de posguerra, donde la hegemonía del nacionalismo italiano risorgimentale estaba reforzado por la matriz antifascista de la república nacida en 1946. Fuera del potente autonomismo surtirolés, con amplio arraigo en la población germanófona de la región del Trentino-Alto Adige y con capacidad de negociar con Roma un statu quo beneficioso, en la República italiana los nacionalismos subestatales ciertamente existían; pero eran casi anecdóticos, y su agenda mayormente moderada, desde el autonomismo valdostano al sentimiento de identidad siciliana —aplacados los circunstanciales ardores independentistas de la inmediata posguerra— y el persistente, pero minoritario, nacionalismo sardo, dividido entre el autonomista Partito Sardo d’Azione y un minoritario independentismo de izquierda de vocación anticolonial.
A la urgencia y a la parálisis las separa una línea muy fina. Basta verse en el ojo de un huracán informativo para sentir cómo uno va perdiendo gradualmente la capacidad de reaccionar ante los desastres que pueblan el grotesco espectáculo del mundo. Los conflictos pariendo más conflictos, los líderes autoritarios cebando con más y más odio sus delirios, las bombas, las ruinas, el abismo insalvable entre el dolor y la reparación. Todo va demasiado rápido, y nosotros, como bajo el efecto de luces estroboscópicas, nos movemos demasiado lento.
El fallecimiento, hace dos semanas, del historiador palestino Walid Khalidi, a la impresionante edad de 100 años, fue el final de una trayectoria intelectual dedicada a documentar la experiencia palestina y preservar su memoria histórica. Nacido en Jerusalén en 1925, en el seno de una destacada familia palestina de intelectuales, Khalidi fue testigo de la destrucción de su sociedad, primero a manos de la potencia mandataria británica, durante la Revuelta Árabe (1936-1939), y luego durante la Guerra de 1948, que dio paso a la Nakba palestina.
Hay una izquierda que dice combatir a los “poderosos”, pero que hace las delicias de los llamados fondos buitre mediante sus políticas. Es esa izquierda que dice que no hay que construir para que bajen los precios de la vivienda en España, pese a que cada vez más informes hablan de la relación entre escasez de oferta y subida de precios. Es la que ha hecho del intervencionismo en el mercado del alquiler prácticamente su única bandera. Son quienes afirman ir contra los especuladores, obviando que sus medidas también perjudican a familias humildes, que no pueden hoy permitirse alquilar ni comprarse un piso. Es esa izquierda que Irene Montero o Gabriel Rufián buscan reconstruir, pero, curiosamente, aún no han llegado a la conclusión de que su progresiva desaparición del tablero político también tiene que ver con el fracaso de sus relatos en materia de vivienda.
Cualquier persona que supiera algo del sector eléctrico, a las pocas horas del apagón, citaba entre las causas la inestabilidad de las fotovoltaicas y la escasez de energía nuclear. Había habido problemas antes: un informe de Redeia alertaba del riesgo de “desconexiones de generación por elevada penetración de las renovables”. Unos audios de mediados de abril de 2025 muestran que la empresa reconocía problemas en la fotovoltaica. Para ganar tiempo, los primeros días se ofrecieron vaguedades, incluso se jugueteó con la hipótesis claramente falsa del sabotaje. Expertos europeos de Entso-e han emitido un informe. Nosotros no, y mira que tenemos expertos. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad política.
Manuel Vicent ha acompañado a varias generaciones de lectores desde las primeras páginas del diario. Este mes ha cumplido 90 años y desde EL PAÍS queremos celebrarlo con una selección de textos memorables del autor: desde las favoritas de los suscriptores hasta las crónicas de la Transición, los daguerrotipos o las entrevistas a grandes personalidades. Un recorrido para asomarse a una de las voces decisivas del periodismo español.
‘La llave del Gobierno’1977 [Imagen: Marisa Florez]‘Aquel día de la Constitución’1978 [Imagen: Marisa Florez]‘Los pájaros huyeron de Valencia’1981 [Imagen: Manuel Pérez Barriopedro/EFE]‘Felipe y la computadora’1982 [Imagen: Marisa Florez]‘Mal absoluto’1997 [Imagen: Bernando Pérez]‘El dulce sueño de Dolores Ibárruri’1981 [Retrato: Ricardo Martín]‘Rafael Alberti, con los bolsillos llenos de sal marina’1981 [Retrato: Ricardo Martín]‘Maruja Mallo, la diosa de los cuatro brazos’1981 [Retrato: Raúl Cancio]‘José Maldonado, último presidente de la República’1981 [Retrato: Ricardo Martín]‘El baúl de Concha Piquer’1981 [Retrato: Ricardo Martín]Coordinación y edición:María Sánchez Rubio y Sara Campos Román
Diseño:Ignacio Povedano
Desarrollo:Alejandro Gallardo
Formato:Guiomar del Ser y Brenda Valverde
Edición fotográfica:Inés Arcones
Escribir Para toda la humanidad es como inventarse un libro de historia que nunca sucedió. La serie, que comenzó su sinopsis en 1969 con los soviéticos adelantándose a los estadounidenses en la llegada a la Luna, alcanza en su quinta temporada ya el año 2012, un hito en 50 capítulos que la hace un proyecto sin parangón en televisión. Como si fuera el Cuéntame de una tierra alternativa, la serie de ciencia ficción ha repasado el devenir global durante cuatro décadas, y no piensa quedarse ahí, sino que en su sexta y última temporada alcanzará un presente paralelo al nuestro.
Pese a las iniciativas de algunos obispados por la inclusión y la existencia de sentencias favorables a la igualdad en la Semana Santa, algunas hermandades mantienen su veto a las mujeres. El rechazo de los cofrades de Sagunto (Valencia) a las nazarenas es singular, pero no único. Nuestro Señor Jesucristo en Su Santo Sepulcro de Aguilar de la Frontera (Córdoba, 13.500 habitantes), cuya festividad ha sido declarada de Interés Turístico Nacional, lo establece en sus estatutos: “Es esta una Hermandad constituida por miembros masculinos”. Las únicas mujeres permitidas en la agrupación son una docena que, de acuerdo con las normas de la entidad, representan “las 12 mujeres que siguieron a Cristo en su vida y pasión”. Pero su presencia “es simplemente de carácter simbólico” y solo podrán formar parte “viudas o hijas solteras de los hermanos difuntos del Setenta y Dos”. Este 72 es el núcleo central y fundacional de la hermandad y se designó en memoria del pasaje del Evangelio de San Lucas (10:1-24) donde se relata que Cristo eligió a este número de seguidores para preparar su llegada a los pueblos.
“El sistema educativo está muy mal: ratios altas, niños con más dificultades, sueldos bajos, padres sobreprotectores… Si quieres ser maestro no es por el sueldo o las vacaciones, sino porque amas el trabajo. Si buscas dinero o fama coges otra profesión. Pero se nos tiene que cuidar porque estamos educando el futuro. Las cosas siempre han estado mal, pero ahora lo que pedimos son mejores condiciones”. No son declaraciones de uno de los miles de profesores que la semana pasada se manifestaba por las calles catalanas. Se trata de Txell, una alumna de 1º de Educación infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona, que a pesar de la juventud y virginidad profesional tiene muy claro el futuro que le espera y las dificultades con las que se topará en pocos años.
Con la tendencia que el género cultiva en torno a libros intercambiables y con cierta planicie literaria, cuando no ausencia de cualquier estilo, vamos en esta ocasión con cuatro apuestas que están en las librerías y que nos prueban que hay mucho más allá. Y no dejan de ser novelas muy bien hechas y que les robarán horas de sueño. Casi todas han salido en las últimas semanas, porque si no seguiría hablando de Mr Fox de Joyce Carol Oates o de la última entrega del gran Ricardo Cupido a manos de Eugenio Fuentes, por ejemplo, o de El rey de las cenizas, de S. A. Cosby (en la lista larga de finalistas del Pen Faulkner, ya que hablamos de literatura). Pasen y lean.
La jardinería rara vez figura entre los talentos que se asocian a los españoles: normalmente, se piensa que esa es una destreza inglesa. “Cuando yo empecé, se tenía la idea de que en España estábamos muy limitados en comparación con Inglaterra; de que mientras que allí la lluvia permite crear jardines frondosos y variados, nuestro clima no ayuda y la paleta de plantas es muy reducida: romero, lavanda y algún rosal”, explica Fernando Martos, fundador de uno de los estudios de paisajismo más destacados en España. Y añade que, cuando era joven, él decidió emigrar para empezar su carrera en un jardín inglés.
Ante la dificultad de entender e interpretar los miles de datos públicos publicados en el Portal de Transparència de la Generalitat de Catalunya, un ingeniero catalán, Gerard Giménez, creó hace un mes dos buscadores digitales para facilitar el acceso de la ciudadanía: uno sobre contratación pública (Contractes.cat) y otro de subvenciones (Subvencions.cat). La iniciativa ha tenido tanto éxito que fue citada en el último pleno del Parlament, ha descubierto sin querer una fuga de datos personales que ahora la Autoritat Catalana de Dades investiga, y ya ha sido replicada por otro proyecto paralelo (Menjòmetre) que cuestiona el actual sistema de subvenciones públicas. La aparición de estos buscadores ha reabierto el debate sobre la forma de presentar los datos públicos y quién construye el relato sobre los gastos de la Generalitat y su idoneidad.
Este miércoles por la mañana la Guardia Urbana de Barcelona desalojó un asentamiento en el que malvivían 60 personas junto a las obras de la futura macroestación de La Sagrera. Entre chabolas y escombros, estos habitantes precarios de la zona que está llamada a ser el nuevo escaparate de la ciudad, han pasado muchos meses sin otra expectativa que ser desalojados para buscar otro solar donde instalarse. Muchos son jóvenes inmigrantes pendientes de regularización que trabajan en la economía informal o incluso con contrato, pero que no pueden acceder ni siquiera a un piso social. Peor suerte si cabe han corrido quienes han pasado meses viviendo debajo del puente de la C-31 en Badalona, expulsados del antiguo instituto B9 por un alcalde que se ha jactado públicamente de no hacer nada para ayudarlos. Esta semana han sido definitivamente desalojados (¡de un puente!) con la excusa de sanear la zona.
El Partido Socialdemócrata de Dinamarca logró en las elecciones parlamentarias celebradas este martes una clara victoria con un cierto sabor a derrota. La formación liderada por la primera ministra, Mette Frederiksen, cosechó el 21,9% de los votos y fue la fuerza más respaldada por una amplia diferencia, pero su resultado fue el peor desde 1903 y perdió 12 de sus 50 escaños. Los comicios dejan un escenario político incierto, con un Parlamento profundamente fragmentado y unas negociaciones para formar Gobierno que se prevén largas y complejas. No obstante, la líder socialdemócrata se perfila como la candidata con más opciones de encabezar el próximo Ejecutivo del país escandinavo.
Como en Sudán, o casi. En su café delimitado por telas de colores y con suelo de tierra batida, Nafissa Boubaker prepara el café como en su país, con especias. Sin embargo, esta madre de 39 años está muy lejos de su tierra natal: le llevó un mes y 20.000 libras sudanesas (28,63 euros), una “fortuna” para ella, llegar hasta Kufra, la primera ciudad libia accesible desde las fronteras del sur de Egipto, Sudán y Chad.